¿Ver para creer? Los Deepfakes y su impacto en la seguridad

El filósofo Jean Baudrillard dedicó buena parte de su obra a explorar la idea de simulacro: la representación que sustituye a la realidad hasta el punto de volverse más real que ella misma. Escribía en la era analógica, cuando falsificar requería esfuerzo, medios y talento. Hoy, con unos pocos clics, cualquier persona puede generar un vídeo en el que alguien dice lo que nunca dijo, hace lo que nunca hizo o aparece donde nunca estuvo. La tecnología deepfake ha convertido el simulacro en un producto de consumo masivo. Y eso tiene consecuencias directas sobre la seguridad pública, la convivencia y la confianza en las instituciones.

En este artículo explicamos qué son los deepfakes, cuáles son sus principales amenazas para la seguridad, cómo está respondiendo la legislación y qué papel pueden jugar las administraciones locales en la prevención de sus efectos más dañinos.

El simulacro hecho tecnología

El término deepfake surge de la combinación de dos palabras inglesas: deep learning (aprendizaje profundo) y fake (falso). Se refiere a contenidos audiovisuales generados o manipulados mediante inteligencia artificial con el objetivo de hacer creer que son reales. La tecnología utilizada, basada en redes neuronales generativas, ha experimentado una evolución tan acelerada que lo que hace apenas cinco años requería equipos especializados y semanas de trabajo, hoy puede realizarse en minutos con aplicaciones accesibles desde cualquier teléfono inteligente.

Pero no todo el uso de esta tecnología es malicioso. El doblaje cinematográfico, la animación o la restauración de material histórico se benefician de las mismas capacidades técnicas. Sin embargo, como sucede con tantas innovaciones, la misma herramienta que puede mejorar la vida de las personas puede también ser utilizada para dañarlas. Y en el caso de los deepfakes, el potencial de daño es extraordinariamente amplio.

El Laboratorio de Innovación de Europol publicó en 2024 el informe Facing Reality? Law Enforcement and the Challenge of Deepfakes, resultado de un proceso de análisis estratégico en el que participaron más de 80 expertos policiales de los estados miembros de la Unión Europea. La conclusión era nítida: de entre todas las tendencias tecnológicas emergentes, los deepfakes se identificaron como una de las más preocupantes de cara a 2030, tanto por su impacto potencial sobre los ciudadanos como por los desafíos que plantean a las fuerzas y cuerpos de seguridad.

Tres amenazas, una misma tecnología

El espectro de usos maliciosos de los deepfakes puede agruparse en tres grandes ámbitos de amenaza para la seguridad pública.

El fraude económico y la suplantación de identidad constituyen hoy el ámbito en el que el impacto ya es más cuantificable. A principios de 2024, un empleado financiero de la empresa de ingeniería Arup, en su oficina de Hong Kong, autorizó quince transferencias que sumaban 25 millones de dólares tras participar en una videoconferencia con lo que creyó eran el director financiero y varios colegas de la compañía. Todos eran recreaciones generadas por inteligencia artificial. No se trató de un ciberataque convencional basado en la intrusión de sistemas: fue ingeniería social aumentada tecnológicamente, y resultó devastadoramente eficaz. Casos similares, a escala mayor o menor, se han reproducido en empresas de todo el mundo. En julio de 2024, la voz del CEO de Ferrari fue clonada con IA para intentar ordenar una transferencia millonaria a sus ejecutivos financieros. Solo la perspicacia de un empleado que realizó una pregunta que la inteligencia artificial no pudo responder impidió el fraude. El balance global de pérdidas por fraude con deepfakes alcanzó los 929 millones de euros en 2025, el triple que el año anterior, según datos publicados en febrero de 2026 por la empresa del sector de la ciberseguridad surfshark.

La desinformación y la amenaza a la democracia representan tal vez el riesgo más difícil de cuantificar, pero no el menos grave. En enero de 2024, días antes de las primarias presidenciales de New Hampshire, los votantes demócratas del estado recibieron llamadas telefónicas en las que la voz del presidente Biden les instaba a reservar su participación para las elecciones de noviembre. Biden nunca grabó ese mensaje. En 2023, días antes de las elecciones parlamentarias de Eslovaquia, circuló un audio en el que el líder del partido progresista, Michal Šimečka, parecía confesar que planeaba manipular los resultados y subir el precio de la cerveza. La proximidad con el día de las elecciones impidió desmentirlo a tiempo y el candidato perdió por escaso margen. Algunos analistas señalan aquel audio como el primer caso documentado de unas elecciones influenciadas de forma decisiva por contenido generado artificialmente. El problema no es solo que la mentira se difunda sino el hecho que, una vez instalada la duda, incluso los documentos auténticos pueden ser desacreditados con la misma facilidad.

La violación de la privacidad y la dignidad personal es la tercera gran categoría de amenaza y la que afecta de manera más directa a las personas en su vida cotidiana. La creación y difusión de contenido sexual falso en el que el rostro de una persona real es insertado sin su consentimiento en material pornográfico ha crecido exponencialmente, con un impacto devastador sobre la reputación, la salud mental y la vida social de las víctimas, mayoritariamente mujeres. Según un informe realizado por Save the children y publicado en julio de 2025, uno de cada cinco jóvenes en España afirma haber sido víctima de deepfakes durante su infancia o adolescencia.

La respuesta regulatoria: entre la urgencia y la insuficiencia

La respuesta legislativa a los deepfakes se está produciendo, pero los expertos coinciden en que la velocidad de la regulación no está igualando la velocidad de la tecnología. A nivel europeo, el Reglamento de Inteligencia Artificial de la UE (AI Act), aprobado en 2024 y en vigor de forma gradual entre 2025 y 2026, establece en su artículo 50 la obligación de identificar claramente los contenidos generados por IA, incluyendo las ultrafalsificaciones. No obstante, buena parte de los especialistas consideran que los deepfakes están regulados de manera muy defectuosa en dicho reglamento y alertan sobre sus implicaciones prácticas. La Digital Services Act (DSA), otro reglamento europeo aprobado en 2022, obliga a las plataformas a retirar con rapidez los contenidos falsos que vulneren derechos fundamentales, pero su efectividad depende de la capacidad de detección y de los mecanismos de denuncia disponibles.

A nivel estatal, España aprobó en marzo de 2025 la tipificación como delito de los deepfakes de contenido sexual, en el marco de una reforma del Código Penal que también penaliza el grooming. Se trata de una iniciativa pionera en Europa que sanciona a quienes difundan, exhiban o cedan la imagen o voz de una persona generada o modificada mediante sistemas de inteligencia artificial sin su consentimiento y con ánimo de menoscabar su integridad moral. 

En cualquier caso, la regulación jurídica, siendo necesaria, no es suficiente. La naturaleza transfronteriza del problema —es sencillo generar y distribuir un deepfake desde cualquier lugar del mundo— limita la eficacia de las legislaciones nacionales y exige una armonización internacional que todavía está lejos de ser una realidad.

Prevención, alfabetización digital y respuesta local

En la misma lógica que articula buena parte del trabajo en seguridad y convivencia, la respuesta más eficaz a los deepfakes no puede basarse exclusivamente en la reacción punitiva. La prevención, la formación y la capacidad crítica de la ciudadanía son herramientas fundamentales que, además, tienen un anclaje natural en el mundo local.

La alfabetización mediática y digital emerge como uno de los instrumentos más valiosos. Saber identificar las señales que delatan un contenido manipulado no elimina el riesgo, pero reduce la vulnerabilidad. En el ámbito empresarial, el caso de la empresa WPP demuestra que la formación de los equipos puede ser decisiva: el intento de estafa que sufrieron en 2024, en el que se suplantó mediante deepfake a su CEO en una reunión por videollamada, fue frustrado gracias al estado de alerta y la formación de los empleados, un desenlace muy distinto al de Arup que comentábamos al principio de este artículo.

Más allá de la formación, el diseño de protocolos de verificación es una medida de sentido común que muchas organizaciones todavía no han implementado. Establecer canales alternativos de confirmación antes de ejecutar transferencias o tomar decisiones sensibles, acordar palabras clave de verificación entre equipos o exigir la confirmación por vía distinta a la que inicia la solicitud son medidas de bajo coste y alto impacto. En 2024, más del 80% de las empresas reconocía no disponer de protocolos específicos para hacer frente a ataques basados en inteligencia artificial.

Las administraciones locales, por su proximidad a la ciudadanía y su capacidad de acción en los ámbitos educativo, comunitario y de seguridad, están en una posición privilegiada para liderar esta respuesta preventiva. Los cuerpos de policía local pueden incorporar el fenómeno de los deepfakes a sus programas de formación ciudadana, del mismo modo que han incorporado la ciberseguridad o la prevención de estafas telefónicas. Los centros educativos son otro espacio clave: dotar al alumnado de herramientas para leer críticamente el entorno digital no solo protege frente a los deepfakes, sino que contribuye a construir una ciudadanía más crítica frente a la desinformación en todas sus formas.

Desde el FEPSU entendemos que los retos de la seguridad no esperan a que la legislación los alcance. La velocidad con la que la tecnología transforma nuestras sociedades exige que las administraciones, y especialmente aquellas más cercanas a la ciudadanía, desarrollen capacidades de anticipación y prevención. En ese camino, la formación, la cooperación entre instituciones y el compromiso con una ciudadanía informada y crítica son, hoy por hoy, las mejores herramientas con las que contamos.

El impacto del turismo en la seguridad y la convivencia

Gandia es una ciudad costera en la provincia de Valencia que experimenta una transformación poblacional muy significativa durante la época estival, con un aumento masivo de población que pasa de los cerca de 80.000 habitantes hasta alcanzar los 300.000 en su pico más alto de agosto. La playa de Gandia y el clima son dos de los reclamos y atractivos más destacados de la ciudad, toda vez que se realizan esfuerzos importantes por diversificar las actividades lúdicas, deportivas, sociales y culturales así como la desestacionalización del turismo.

¿Cómo gestionar la seguridad y la convivencia ante el impacto del turismo? Nos lo cuentan…

  • Lydia Morant Varó, Concejala Delegada de Protección, Seguridad y Convivencia. Aporta una visión de proximidad y cercanía con los vecinos, de la prevención como principal herramienta de trabajo en todos los aspectos de la seguridad y de la protección de las personas más vulnerables.
  • José Martínez, Comisario Jefe de la Policía Local de Gandía, uno de los servicios más cercanos para todos los vecinos/as y visitantes. Su principal cometido es establecer el rumbo de la seguridad local a través de la planificación y la gestión de la Policía Local y de los numerosos recursos que, de manera transversal, tienen contacto permanente o esporádico con nuestro servicio.

¿Qué retos para la seguridad y la convivencia entraña el crecimiento poblacional en época estival? Específicamente, ¿a qué tipo de problemáticas debéis hacer frente?

Los retos para la seguridad y la convivencia en Gandia en época estival son siempre mantener los niveles de seguridad de todo el año. Nuestra expectativa es mantener una muy buena percepción de seguridad a través de un contacto amable y ágil con los servicios policiales y un trabajo de prevención permanente. Esta prevención se materializa, por ejemplo, en los dispositivos de festivales de música con suficiente personal de la
organización (incluyendo seguridad privada y personal de admisión), puntos violeta contra agresiones machistas, control de alcohol y drogas en recinto y vías de circulación, y una adecuada gestión de la movilidad, entre otros aspectos.


Específicamente, los delitos patrimoniales se focalizan en la playa y paseo marítimo con pequeños hurtos, así como venta ambulante o “top manta” que también aumenta en verano. A nivel de delitos contra las personas principalmente se trata de distintas formas de agresiones en los entornos del ocio nocturno y a partir de las horas nocturnas. Alrededor de este aumento y movimiento poblacional, se acentúan problemas de orden administrativo que afectan a la convivencia y al civismo, como son el botellón, los problemas en el entorno de apartamentos turísticos (legales e ilegales), y contaminación acústica por música u otros ruidos que perjudican el descanso de otros vecinos.

¿Qué medidas habéis implementado desde el municipio de Gandía a nivel de seguridad, prevención y convivencia para hacer frente a los retos del aumento poblacional por el turismo?

Para hacer frente a estos retos, el Ayuntamiento de Gandia, en coordinación con la Policía Nacional, la Guardia Civil, los servicios médicos de urgencia (CICU), los Bomberos, Cruz Roja, Protección Civil, y las empresas de seguridad privada implementan operativos especiales de verano, que incluyen un refuerzo de la seguridad y la convivencia con más presencia policial, vigilancia 24 horas en la playa mediante quads y la implantación de un sistema de videovigilancia que mejorará la prevención, la respuesta inmediata y la investigación de incidencias. Además, se activa el Servicio de Atención al Turista Extranjero (SATE) para facilitar la presentación de denuncias y la atención a visitantes.

La ciudad también impulsa los Puntos Violeta en festivales para prevenir y actuar frente a la violencia de género, y desarrolla el Plan Respeto, que incluye mejoras en limpieza, mobiliario urbano, alumbrado, mantenimiento de espacios públicos y medidas contra el incivismo para favorecer una mejor convivencia ciudadana.

¿Ha habido una evolución en los datos de criminalidad estival en los últimos años?

Sí, podemos observar que existen oscilaciones en los datos de criminalidad durante los diferentes veranos en los últimos años. Pero es importante exigir un análisis riguroso de estos datos para contar con un diagnóstico adecuado y ofrecer un plan de respuesta coherente. Los datos permiten numerosas interpretaciones, a veces parciales y sesgados, por lo que desde nuestra posición debemos trabajar por mejorar la prevención. Anticiparnos a aquellos fenómenos delictivos e incluso aquellos que representan infracciones administrativas pero que influyen y pueden ser un estadio previo a situaciones más graves y que desde luego influyen en la percepción subjetiva de seguridad. Y debemos insistir en la implicación de todos los servicios públicos y privados en la mejor gestión de la seguridad, todos tenemos un cometido en este objetivo.

¿Cuáles son los principales retos en materia de seguridad que plantea la masificación turística a medio y largo plazo?

El principal reto es establecer un modelo de seguridad sostenible, que impida la saturación de los servicios públicos, que facilite la adaptación de las infraestructuras viales y de espacios públicos y mantenga un servicio de calidad, similar durante todo el año. A partir de la sostenibilidad, específicamente destacaría que es necesario regular y acotar los pisos turísticos, como fuente de problemas de convivencia y tensión entre turistas y residentes. Una mejora del tráfico urbano, de los estacionamientos y circulación también facilitará un turismo más amable y que no deteriore nuestro entorno urbano.

¿Qué impacto ha tenido formar parte del FEPSU en la gestión de estos retos y problemáticas en el plano de la seguridad y la convivencia?

Formar parte del FEPSU es una mejora como personas, como profesionales y como servicio. El lema de “ciudades que ayudan a ciudades” es un magnífico resumen de una ayuda permanente desde el trabajo diario y el apoyo desde la experiencia de cada una de nuestras ciudades, cuyas particularidades no impiden ver problemáticas comunes y vías de solución alternativas.


Recomiendo a todos formar parte del FEPSU, hemos conseguido crear y consolidar un equipo, un grupo de personas que desde nuestras respectivas ciudades, aportamos valor a otras ciudades y responsables en su labor diaria. Trabajamos codo con codo con ciudades de nuestro entorno como Xàbia y Dénia; capitales referentes como Zaragoza, Barcelona o Madrid que llevan muchos años de trabajo en el foro. Hemos visto con enorme alegría la incorporación de nuevas ciudades como Bilbao y Murcia, que son referentes de gestión pública en numerosos aspectos urbanos. Toda esta red permite trabajar, gestionar e innovar desde la confianza que ofrece el reto constante que representa la seguridad urbana.

Convivencia en la ciudad: habitar la piel de los demás

A menudo citamos como problemas de seguridad pública meros conflictos de convivencia. Es cierto que, en ocasiones, estos conflictos escalan y acaban convirtiéndose en temas centrales para la vida de las ciudades, especialmente en aquellas con gran densidad poblacional, pero conviene diferenciar las problemáticas asociadas a la criminalidad de aquellas derivadas de la convivencia en los espacios compartidos.

En este artículo proponemos algunas reflexiones sobre la convivencia en las ciudades y en los espacios comunes, dirigir el foco de las instituciones a las personas y explorar de qué está formada la cohesión social.

No estamos solos

Los estudios y reflexiones sobre convivencia han acompañado al ser humano desde muy antiguo. Aristóteles, en su “Política”, ya se refiere al ser humano como un “animal político” cuyo pleno desarrollo y potencialidad son solo alcanzables en relación con otros. No hay virtud y felicidad fuera de una comunidad que se manifiesta justa.


De la misma manera que sucede con el poder político, existe un “contrato social” no escrito por el que se llegaría a un equilibrio entre los miembros de una comunidad. Hobbes, Rousseau o Locke trabajaron desde esta ficción sentando las bases de las comunidades políticas y sociales modernas y asumiendo que la seguridad del grupo se construye de pequeñas renuncias de derechos e intereses individuales.


En otras ocasiones, así lo explica Arendt en su célebre libro La condición Humana muchos años después, la diversidad de perspectivas y experiencias en una sociedad es lo que enriquece esa vida comunitaria. En este sentido, el espacio público debe entenderse como un lugar compartido, un espacio en el que fomentar la convivencia democrática compartiendo acciones y discursos.

De este modo, vemos como lo común, lo interpersonal, ha sido objeto de estudio y análisis desde que las personas comparten espacio y relaciones de forma permanente. Por esta razón, el desarrollo de grandes concentraciones de población, mantiene activa la necesidad de pensar la convivencia no solo com la ausencia de conflicto, sino también como la presencia activa de relaciones positivas de respeto mutuo y cooperación.

Problemas y Retos de la Convivencia en las Grandes Ciudades

Las grandes ciudades como epicentros de diversidad y dinamismo presentan un escenario complejo para la convivencia. La transformación de estos espacios reformula continuamente los problemas asociados a la vida en común y en buena medida, su alcance depende de las intervenciones que se realizan desde las instituciones. Los desafíos en materia de convivencia son muchos y constantes. A continuación, exponemos algunos de los más estudiados en los últimos tiempos.


La diversidad cultural y los conflictos identitarios. La globalización ha intensificado la diversidad cultural en las grandes ciudades, trayendo consigo una variedad de costumbres, lenguas, religiones y modos de vida. Si bien esta diversidad puede ser una fuente de riqueza cultural, también puede generar tensiones y conflictos identitarios. Según Amartya Sen en Identity and Violence, la imposición de una única identidad sobre los individuos puede ser una fuente de violencia y fragmentación social, de este modo, deviene imprescindible el respeto y la comprensión sensata de la libertad humana como único camino para
sortear los discursos de odio nacientes en espacios diversos y multiculturales.

La desigualdad económica es uno de los principales obstáculos para la convivencia pacífica en las ciudades. La brecha entre ricos y pobres se traduce en una segregación espacial y social, donde los más desfavorecidos a menudo viven en barrios marginales con acceso limitado a servicios básicos. Los estudios sobre victimización existentes en el estado español atestiguan esta realidad en el campo de la seguridad pública. Las personas que declaran malas situaciones económicas registran mayores niveles de victimización, así como mayor sentimiento de inseguridad.


Thomas Piketty, en El capital en el siglo XXI, subraya que la desigualdad económica no solo es un problema moral, sino que también socava la cohesión social y la convivencia.

El espacio público y su privatización. El espacio público es esencial para la convivencia ya que proporciona un lugar donde las personas pueden interactuar y construir relaciones comunitarias. Sin embargo, la privatización y comercialización de estos espacios en las grandes ciudades o la restricción en el uso a determinados colectivos limita el acceso y la inclusión. La vitalidad de una ciudad depende de la accesibilidad y la diversidad de sus espacios públicos. En esencia, lo que diferencia una ciudad de una mera aglomeración de personas desconocidas, cercanas físicamente y desconfiadas las unas de las otras, es el uso que damos a los espacios comunes. En ellos, las personas se reconocen y asimilan sus alegrías, sus preocupaciones, todo aquello que las homologa como ciudadanía de un mismo lugar.

La violencia y la seguridad. La violencia urbana es un desafío significativo para la convivencia. Las tasas de criminalidad, el miedo al delito y la presencia de fuerzas de seguridad pueden condicionar la calidad de vida y la confianza entre los ciudadanos. Si bien es cierto que en el ranking de ciudades más peligrosas de Europa España se mantiene fuera de las treinta primeras posiciones, la preocupación por la seguridad y el sentimiento de amenaza parecen comportarse de forma autónoma respecto al registro de hechos, una realidad que a menudo convierte la seguridad pública en un arma arrojadiza con fines políticos y relativo compromiso con la verdad.

El Índice Muhammad Ali

Recientemente verá la luz uno de las iniciativas investigadoras más interesantes de los últimos tiempos en materia de convivencia. Liderado por el Ali Center de Lousville, en Estados Unidos, y la consultora de inteligencia cultural sparks & honey, el Índice Muhammad Ali es un estudio de investigación pionero que persigue medir de qué manera y en qué medida se expresa la compasión en las ciudades de todo el país.


A diferencia de otros estudios realizados sobre temas similares basados en encuestas autoinformadas, el proyecto Índice Muhammad Ali presenta dos capas adicionales. Por un lado, la recogida de datos de comportamiento digital en las principales redes sociales y, por otro lado, una aproximación al estado cultural del país y su evolución a través de herramientas de inteligencia artificial propias. Esta mezcla de registros debe permitir ir más allá de la “evaluación de la compasión a través de una lente cultural única añadiendo una visión predictiva y prospectiva al proyecto”. En otras palabras, se trata de medir cómo interactúan las personas en redes sociales, pero también de detectar posibles cambios en el marco cultural que nos permitan entender qué camino siguen las relaciones humanas y qué cabe esperar de ellas en un futuro.


Los trabajos comenzaron el mes de junio con un programa piloto de 12 ciudades, entre ellas Louisville, San Antonio, Denver, Nueva York, Los Ángeles, Chicago, Las Vegas, Dallas/Fort Worth, Atlanta, Seattle, Phoenix y Jacksonville, y también incluirá datos nacionales sobre compasión que serán relevantes para todas las ciudades. Está previsto que el mes de octubre se presente un primer informe con un análisis exhaustivo de los resultados, así como un catálogo de recomendaciones que permita mejorar la manera como las personas percibimos las necesidades o problemáticas de quienes nos rodean. El fin último de la investigación, más allá de proporcionar un retrato del estado de la cuestión, debe permitir que los gobiernos locales de las ciudades participantes diseñen e implementen políticas de fomento de las relaciones interpersonales en la comunidad, siempre potenciando la empatía y la predisposición ciudadana con los demás.

Formación interna «Seguridad, convivencia y diseño urbano»

¿Cómo podemos repensar los espacios públicos para hacerlos más seguros? El diseño urbano aplicado al campo de la seguridad y la convivencia – más conocido como Crime Prevention Through Environmental Design (CPTED) – será el protagonista de la formación interna para miembros que llevaremos a cabo los días 19 y 20 de noviembre.

Mediante el análisis y la exposición de diferentes casuísticas, analizaremos las diferentes estrategias CPTED que se pueden llevar a cabo y así profundizar sobre respuestas concretas a problemas específicos que las ciudades y las regiones pueden diseñar. Así, el objetivo de esta formación interna es poder ampliar conocimientos y debatir sobre las políticas públicas que se podrían diseñar en el ámbito CPTED.

El ámbito CPTED es multidisciplinar, por ello, esta formación se dirige a policías locales, técnicos de convivencia, prevención o urbanismo.

Programa:

La conferencia anual del FEPSU queda cancelada

Barcelona, 4 de noviembre de 2024 – Desde el Fórum Español para la Prevención y la Seguridad Urbana (FEPSU) lamentamos anunciar que, debido a las consecuencias devastadoras de la DANA que ha afectado a varias regiones de nuestro país, y en especial a la Comunidad Valenciana, hemos tomado la decisión de cancelar temporalmente nuestra conferencia anual.

Actualmente, es un objetivo urgente asistir a las víctimas y personas afectadas por la DANA, y en ello tienen un papel clave los cuerpos de seguridad y emergencias. Aunque ningún municipio ni región de la red del FEPSU ha resultado directamente afectado, es prioritario que se dediquen todos los esfuerzos posibles a la colaboración entre territorios y a la coordinación de las tareas de los efectivos que trabajan en las zonas afectadas.

Por otro lado, queremos trasladar nuestras más sinceras disculpas por las molestias que la cancelación de nuestro evento anual pudiera causar, así como expresar todo nuestro apoyo a víctimas y afectados, a la sociedad civil y a los miembros de los cuerpos de seguridad y emergencias que se encuentran en las zonas afectadas por la DANA.

El FEPSU es una plataforma de encuentro donde compartir nuestras inquietudes sobre cómo hacer de nuestras ciudades un lugar más seguro. Sin duda, lo acaecido en estos pasados días marcará un precedente para explorar nuevas líneas de trabajo.

La nueva fecha de la conferencia será anunciada en nuestra web y redes sociales.

Atentamente,

El equipo del FEPSU