Diseñar ciudades seguras e inclusivas

Los espacios públicos están en el corazón de cualquier ciudad: pueden ser al mismo tiempo un vehículo para la cohesión social, como pueden también acentuar la marginación y la exclusión de una parte de la población. ¿Cómo pueden las ciudades diseñar y gestionar espacios públicos más seguros e inclusivos? Esta es la pregunta a la que intentaron responder una serie de expertos durante uno de los talleres que se celebraron en la conferencia internacional de Efus, Seguridad, Democracia y Ciudades. En FEPSU te compartimos algunas de sus principales conclusiones. 

Integrar la seguridad en el diseño

El taller dedicado al diseño y la planificación urbana de ciudades más seguras e inclusivas, que se celebró el 21 de octubre en el marco de la conferencia internacional de Efus, estuvo moderado por el fundador del instituto de investigación DSP-Groep (Países Bajos), Paul van Soomeren, y la mesa de debate estuvo presidida por el concejal en materia de Obras Públicas, Centro Histórico y Legalidad de la ciudad de Módena (Italia), Andrea Bosi

En el debate participaron los siguientes expertos y expertas en planificación urbana y seguridad: Laetitia Wolff, consultora de estrategia de design impact y profesora de The Sustainable Design School (SDS) en Niza (Francia); Ana Verónica Neves, socióloga y experta en prevención del delito para la Policía Municipal de Lisboa (Portugal); y Umberto Nicolini, director de la organización italiana Laboratorio Qualità Urbana E Sicurezza (LabQUS) y presidente de la iniciativa EU Cost Action TU1203.

Una de las principales conclusiones surgidas a partir del debate es que se deben incorporar características de seguridad en la planificación, el diseño y la gestión urbana. Para ello, el diseño de espacios públicos seguros necesita un enfoque colectivo y una reflexión a largo plazo sobre los aspectos arquitectónicos, pero también sobre los sociales. La arquitectura y el diseño influyen en el comportamiento cotidiano de los ciudadanos, sus relaciones interpersonales y en la percepción general de inseguridad.

En este sentido, los participantes en el debate resaltan el diseño y la planificación de la embajada de Estados Unidos en Londres como un buen ejemplo de integración entre aspectos arquitectónicos, sociales y de seguridad. La embajada fue diseñada como una fortaleza medieval visualmente agradable y muy bien integrada en el paisaje abierto y público. Es un ejemplo perfecto de seguridad sólida combinada con características de seguridad ocultas. Un muro bajo, por ejemplo, proporciona asientos y funciona como un dispositivo anti-choque, mientras que un seto, típico de los parques ingleses, oculta los bolardos.

Participación de los diseñadores

Los diseñadores de espacios públicos deben participar en las etapas iniciales de la planificación urbana para incluir aspectos relacionados con la seguridad si se quiere tener éxito. Para ello, una de las claves es mejorar la formación específica de planificadores, diseñadores y arquitectos en materia de seguridad, ya que muchas veces no tienen en cuenta estas cuestiones a la hora de planificar las ciudades. 

En los últimos años, la prevención del delito a través del diseño ambiental se ha extendido en las ciudades europeas como una forma de hacer más seguras las zonas de alto riesgo. Sin embargo, en el diseño de espacios públicos seguros también se deben considerar otros factores limitantes, como el turismo, en un espíritu de co-creación. Este proceso sigue siendo inusual y no es la corriente principal. Una opción para extender su uso es atribuir otras funciones a los equipos de seguridad y mezclar los diferentes usos del diseño urbano.

Enfoques integrales 

No obstante, el diseño del espacio público es una herramienta que no es suficiente por sí sola. En el proceso de diseño de un entorno seguro e inclusivo, se deben tener en cuenta todas las demandas y necesidades del conjunto de la ciudadanía. En este sentido, se vuelve necesario adoptar un enfoque integral y colectivo de los espacios públicos, pues la planificación urbana por sí sola no fomenta la cohesión social.

Para ello, es fundamental involucrar a la ciudadanía y las comunidades en los proyectos de planificación urbana desde sus primeras etapas de concepción. Es a partir de esto que es posible generar un sentimiento de pertenencia y propiedad en la ciudadanía, que pueda provocar una sensación de protección mutua frente a las vulnerabilidades y promover la cohesión social. La inclusión de la ciudadanía también abre nuevos caminos para definir los problemas y fundamentar el proyecto en un diagnóstico claro.

Como ejemplo de éxito en la humanización del diseño urbano a través de la participación de la ciudadanía, los participantes en el debate resaltan la remodelación de la comisaría de la policía local en el Precinto 71 de Brownsville en Nueva York (Estados Unidos). En su origen, el edificio fue diseñado para disuadir la entrada a los ciudadanos. Sin embargo, los resultados fueron pobres y consiguieron que se estableciera un mal ambiente. Para cambiarlo, se puso en marcha una labor de humanización y apropiación ciudadana: se instalaron cajeros automáticos, se limpiaron cristales y se llevaron a cabo otras reformas, con el fin de promover una mejor relación entre la policía y la ciudadanía.

En este sentido, el principal objetivo de la planificación urbana debe ser que los espacios públicos sigan siendo públicos, sobre la base de un enfoque humano y basado en la colaboración entre iguales. El diseño y la planificación urbana es importante, pues reduce los comportamientos no deseados en los espacios públicos y puede centrarse en numerosas amenazas, como el terrorismo, así como aplicarse a muchos contextos diversos, desde escuelas, hospitales, espacios públicos, barrios residenciales y más. 

En FEPSU hemos abordado en distintas ocasiones la importancia de diseñar y planificar ciudades teniendo en cuenta todos los aspectos relacionados con la seguridad. Por ejemplo, hemos explicado en qué consiste la prevención del delito a través del diseño ambiental, una perspectiva de abordaje de la seguridad que ha ido ganando terreno a nivel institucional en los últimos años. También hemos compartido las conclusiones del proyecto PACTESUR respecto a cómo diseñar infraestructuras de seguridad para proteger espacios públicos, especialmente aquellos de interés turístico, sin que esto dañe el paisaje urbano. 

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¿Cuál es la clave para garantizar espacios públicos seguros que beneficien a todos?

El mantenimiento de espacios públicos seguros y abiertos es un factor clave en el bienestar de las comunidades, ya que producen resultados positivos en la salud de la ciudadanía, el medio ambiente y la economía. Sin embargo, las bondades de los espacios públicos no se distribuyen de forma uniforme: diversas investigaciones demuestran que dentro de las ciudades, las personas racializadas y de bajos ingresos tienen más probabilidades de vivir en barrios mal mantenidos y que carecen de espacios de esparcimiento. En este sentido, una investigación de Brookings Institution, una organización estadounidense que trabaja en el análisis de políticas públicas a nivel local, nacional y global, se ha propuesto examinar los impactos holísticos de las inversiones en espacio público más allá de los datos, para ver cómo se distribuyen sus beneficios en la población. En FEPSU te compartimos algunas de sus principales conclusiones.

Inversiones con beneficios desiguales

Incluso en barrios donde hay equipamientos de calidad, sus beneficios pueden estar distribuidos de manera desigual. Esto se debe a que muchos de los indicadores económicos tradicionalmente relacionados con las inversiones en espacios públicos (como el generar valores más altos de terrenos y propiedades) pueden no afectar de manera directa a ciudadanos de bajos ingresos o pequeñas empresas, particularmente aquellos que alquilan sus hogares o arrendan sus locales de negocio. Estos supuestos beneficios podrían, incluso, llegar a impulsar el desplazamiento de una población más empobrecida, que no puede hacer frente al aumento de los precios del alquiler en los barrios renovados. 

Es por este motivo que, según las investigadoras Hanna Love y Cailean Kok, es necesario mirar más allá de los indicadores tradicionales de valor económico para poder examinar los impactos reales de las inversiones en espacios públicos y cómo esto puede ayudar a la convivencia o incluso prevenir o reducir la delincuencia. Para hacer un análisis más profundo habría que preguntarse: ¿Quién se beneficia del valor que producen los espacios públicos? ¿Cómo se asignan dichos beneficios a los residentes de distintos orígenes, ingresos y estatus social en una comunidad? ¿Producen los espacios públicos beneficios adicionales que las medidas tradicionales de evaluación no están capturando? ¿Cómo se puede aprovechar el poder de las inversiones en espacios públicos para beneficiar a más personas en más lugares? 

Para intentar responder a estas preguntas, las autoras de la investigación han decidido ir más allá de los datos numéricos y han realizado un extenso trabajo de campo en tres ciudades estadounidenses que han experimentado conflictos sociales a lo largo de los años y con tasas de pobreza más altas que la media del país: Flint (Michigan), Albuquerque (Nuevo México) y Buffalo (Nueva York). En estas localidades se han realizado entrevistas para examinar la percepción de la ciudadanía, los pequeños negocios y otros actores interesados. A continuación compartimos algunas de las conclusiones de las autores en relación con cómo los espacios públicos pueden reducir o exacerbar las brechas sociales o promover la cohesión social.

Un diseño intencionado

Los primeros meses de la pandemia de la Covid-19, en que millones de personas redujeron sus vidas a sus hogares y los límites de su barrio, demostraron que la capacidad de vivir en un lugar donde se puedan satisfacer las necesidades diarias de forma segura es un privilegio de unos pocos. La desigualdad en el acceso a supermercados, espacios verdes y calles seguras jugó un papel muy importante en las consecuencias dispares que la pandemia ha tenido en la población de distintas clases sociales. 

Sin embargo, a pesar de que existe evidencia sobre la efectividad de la inversión en espacios públicos para reducir las brechas sociales, también hay un considerable número de investigaciones que apuntan a que las inversiones en espacios públicos pueden también aumentar las tensiones sociales y la desigualdad al no beneficiar a los residentes y negocios tradicionalmente excluidos o al priorizar la inversión en ciertos barrios, al mismo tiempo que se excluye a otros.

Como bien apuntan las investigadoras Hanna Love y Cailean Kok, los planificadores urbanos y las autoridades locales deben ser “intencionales en el diseño”, ya que si los espacios públicos están diseñados para un “público” o un “usuario medio”, es probable que acaben siendo excluyentes y que no logren su objetivo de generar cohesión social. Además, en este diseño intencionado se deben tener en cuenta todas las características relacionadas con la seguridad, como la presencia de la policía o los mecanismos de vigilancia.  

En los casos estudiados en la investigación del Brookings Institution se pudo ver, por ejemplo, que para garantizar la seguridad en los espacios públicos hay que conseguir inversiones que, aunque centradas en un barrio en concreto, consigan extender sus beneficios también a los barrios periféricos y así evitar que haya disputas entre los residentes de uno y de otro vecindario. En este sentido, también es relevante no diseñar espacios públicos para un conjunto generalizado de la población, sino hacerlo para llegar a quienes tienen más probabilidades de ser excluidos. 

De esta manera, queda claro que no hay una relación directa entre inversión en espacios públicos y una mayor cohesión social. Por el contrario, ciertas renovaciones del espacio público, diseñadas para beneficiar a los residentes de toda la ciudad en lugar de apuntar a aquellos que puedan estar más excluidos, pueden exacerbar las desigualdades sociales y de esta manera repercutir en la percepción de seguridad de los mismos espacios públicos. Por este motivo es clave que las autoridades locales garanticen que las inversiones en espacios públicos beneficien a todas las personas y que estén emparejadas también con un sólido apoyo a la infraestructura comunitaria crítica en los vecindarios más cercanos. 

Si quieres leer la investigación completa elaborada por la Brookings Institution, puedes visitar la página web del centro. En FEPSU hemos abordado la importancia del mantenimiento del espacio público y de la planificación urbana para la prevención del delito y la garantía de una seguridad urbana. A continuación te dejamos una serie de artículos en donde analizamos estos aspectos: 

Una aplicación móvil para mejorar la seguridad y la prevención

Mantener la convivencia pacífica y favorecer la cohesión social no es un trabajo fácil y siempre supone un reto para las ciudades. Para ello, la tecnología puede ser una herramienta muy útil para favorecer una mejor comunicación entre la ciudadanía, la administración pública y las fuerzas y cuerpos de seguridad. Esta ha sido la apuesta que ha hecho Cornellà de Llobregat, a través de una aplicación móvil de seguridad ciudadana. “Es una herramienta muy útil y fácil de usar para grupos vulnerables, por ejemplo, víctimas de violencia de género o niños que viajan solos”, ha asegurado el alcalde de la ciudad, Antonio Balmón, en una entrevista para Efus. En FEPSU te compartimos los puntos más interesantes de esta iniciativa de este municipio catalán miembro de nuestra red. 

Comunicación inmediata y ágil

La aplicación móvil de seguridad ciudadana de Cornellà de Llobregat surge de una iniciativa conjunta entre el ayuntamiento de la ciudad y la empresa privada Einsmer, en diciembre de 2013. El objetivo del proyecto era simple: poner en marcha una app gratuita que permita una comunicación inmediata y más ágil entre la ciudadanía y las fuerzas de seguridad. 

El resultado ha sido una aplicación muy intuitiva, fácil de usar y accesible para todos, cuyo objetivo es garantizar la seguridad todos los días del año. Esta app utiliza el sistema M7 Citizen Security, el cuál ha sido adoptado ya por 16 municipios españoles. Este sistema se adapta a las particularidades de cada territorio y a las necesidades de cada administración local, gracias a un formato híbrido y una versatilidad que permite su constante evolución y actualización. 

Concretamente, esta aplicación permite a los ciudadanos de Cornellà de Llobregat notificar a la Guardia Urbana de cualquier incidencia que se observe en la ciudad, marcar rápidamente a los números de emergencia, recibir alertas y avisos generales o personalizados, facilitar la localización de personas vulnerables, enviar mensajes de emergencia geolocalizados a la central de mando de la policía local y brindar información pedagógica relacionada con la seguridad preventiva y los primeros auxilios. 

Más cooperación y optimización de recursos

“Consideramos que es una herramienta muy útil que se puede replicar en otros países para promover la colaboración entre las fuerzas policiales locales europeas”, ha señalado el alcalde de Cornellà de Llobregat, Antonio Balmón. Para el edil, el sistema que utiliza esta aplicación permite una cooperación interterritorial que no solo optimiza los recursos y los servicios entre municipios y fuerzas de seguridad, sino que también potencia la cooperación entre administraciones, además de promover el empoderamiento de la ciudadanía. 

El desarrollo y la implementación de esta aplicación móvil responde a la necesidad del municipio de disponer canales de comunicación directos con una respuesta inmediata por parte de la policía local, pero también con los Mossos d’Esquadra y la Policía Nacional. “Nuestro objetivo número uno es garantizar la seguridad de todos los ciudadanos. La aplicación M7 es una herramienta innovadora para una movilidad individual más segura”, ha subrayado Balmón. 

Esta herramienta tecnológica debe entenderse como un complemento al trabajo sostenido que realiza la Guardia Urbana de Cornellà, la cual está regida por el Plan de Seguridad Local (PLASECOR), que incluye acciones de prevención para evitar conflictos antes de que ocurran; promueve la participación de los diferentes actores de seguridad, la asunción de responsabilidades en su implementación y la promoción del trabajo conjunto y transversal con las distintas fuerzas de seguridad y la ciudadanía.

Prevención de la violencia machista

La versatilidad de la app permite adaptarse también a necesidades puntuales o a las nuevas estrategias de abordaje que proponga la administración. Por ejemplo, en 2019 el Ayuntamiento de Cornellà y la empresa Einsmer pusieron en marcha una nueva función de alerta en la aplicación dirigida exclusivamente a dar asistencia a las mujeres en situaciones de violencia machista o que sean víctimas de acoso callejero. 

El sistema funciona con dos niveles de seguridad: el nivel 1 destinado únicamente a mujeres en situación de violencia machista y con órdenes de alejamiento por parte de sus agresores (una alerta que puede activarse incluso sin necesidad de desbloquear el móvil) y un nivel 2 destinado a alertas en la calle, el cual se activa desde la pantalla de inicio del móvil y permite contactar directamente con la central de mando de la Guardia Urbana

En ambos casos, las alertas de seguridad llegan de forma inmediata a la policía local de la ciudad a través de una función de geolocalización y rastreo, la cual activa un protocolo de asistencia y avisa al agente de la policía local que se encuentra más próximo a la persona afectada para atenderla de la manera más rápida posible. Además, los datos del usuario nunca se comparten y solo son visibles para los agentes policiales cuando la ciudadana o el ciudadano piden asistencia. 

Colaboración en red

El Ayuntamiento de Cornellà de Llobregat acaba de unirse recientemente a la red de municipios de Efus y FEPSU, para poder compartir iniciativas como esta con otras ciudades españolas y europeas. “Siempre es un valor agregado compartir experiencias, iniciativas y proyectos con pares. Trabajar de manera transversal beneficia a todos los involucrados y aporta nuevas perspectivas y enfoques que benefician a los ciudadanos”. ha afirmado Balmón. 

Cornellà es una ciudad de más de 88.000 habitantes situada cerca de Barcelona, con un alto nivel de movilidad entre los municipios cercanos. Para el alcalde de la ciudad, la principal prioridad de la administración local en materia de seguridad es “salvaguardar la convivencia pacífica y la cohesión social”. Un hecho que les ha llevado a apostar por la forma colaborativa en que se trabaja la prevención y la seguridad urbana desde las redes de municipios y autoridades regionales, como Efus y FEPSU. 

Si quieres conocer más sobre las estrategias de seguridad y prevención que se están desarrollando en Cornellà de Llobregat, incluida la aplicación de seguridad ciudadanaM7 Citizen Security, puedes leer la entrevista que ha brindado el alcalde de la ciudad, Antonio Balmón, al portal de Efus. Si te interesa saber más sobre los proyectos y estrategias que se están llevando a cabo en otras ciudades de España, no dudes en visitar la página web de FEPSU.

La diversidad familiar como espacio de seguridad

El Ayuntamiento de Zaragoza impulsa desde el año 2018 el proyecto de diversidad familiar Somos Amor, una iniciativa que busca ofrecer recursos para construir una sociedad más equitativa, plural y justa, poniendo el acento en los vínculos afectivos y en el concepto de familia como un espacio de seguridad y cuidados. Su ideación y creación partió de un proceso colaborativo con asociaciones y colectivos que trabajan alrededor de las necesidades de las familias diversas, como Madres solas por elección, Somos Familia SOFA, Amasol, Somos lgtb+ Aragón, Visión Trans, Chrysallys Aragón y Towanda.

El proyecto consta de dos herramientas centrales: un documental elaborado por la fotoperiodista María Torres-Solanot, en el que se muestran las experiencias de vida de familias diversas (monoparentales, monomarentales, homoparentales de madres lesbianas o padres gais, familias ensambladas, reconstituidas o integradas por personas transgénero); y una guía didáctica con la que se busca promover valores como el derecho a la diferencia y la diversidad, así como la igualdad de derechos de todas las personas y modelos familiares a nivel social, legal y jurídico.

El objetivo de esta iniciativa es influir positivamente en el bienestar social, disminuyendo las discriminaciones y sus efectos negativos. Para conseguir la transformación social necesaria es importante incluir esta diversidad en nuestras representaciones mentales de la realidad, y eso se consigue trabajando en ello desde la niñez. Por este motivo, Somos Amor aborda la diversidad como fuente de salud personal y comunitaria y pretende ser una herramienta que mejore el cumplimiento de los Derechos Humanos allá donde se utilice.


Para conocer más sobre este proyecto, visita la página web del Ayuntamiento de Zaragoza.


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Respuestas creativas a las microviolencias

El Ayuntamiento de Barcelona impulsa el proyecto Why Violence?, un programa educativo de sensibilización contra las microviolencias en el que se involucra a estudiantes de secundaria en procesos colaborativos de creación artística. El objetivo es fomentar entre los adolescentes un compromiso activo hacia la prevención de todo tipo de violencias, así como facilitarles recursos y habilidades para la transformación de los conflictos en sus comunidades. 

Este 2020, el proyecto se implementa a lo largo de seis meses y en horario escolar en cinco institutos públicos de educación secundaria de la ciudad. A través de varias sesiones de talleres, un equipo de educadores sociales propone al alumnado que ideen respuestas creativas a los problemas generados por las violencias cotidianas, a través de distintos formatos artísticos (vídeo, foto, audio, dibujo, texto, etc.). La idea es que los contenidos generados en el aula puedan ser compartidos luego a través de las redes y en espacios públicos, que vinculen a los distintos actores comunitarios y educativos de los barrios donde se implementa el proyecto. 

Esta iniciativa surge de la demanda expresada por parte de los agentes educativos del municipio, que ven en la propuesta una posibilidad efectiva para transformar los conflictos a los que se enfrentan a diario, dentro y fuera de los centros escolares. El proyecto se enfoca en metodologías de aprendizaje por proyectos que vinculan a los adolescentes con su comunidad, promoviendo discursos y acciones en defensa de una cultura de la no violencia. Además, pretende visibilizar las diferentes formas de microviolencias, para que la juventud tome conciencia del fenómeno y adopte un posicionamiento firme contra estas situaciones que se pueden dar en su día a día.

Why Violence? es una iniciativa de la Dirección de Servicios de Prevención del Ayuntamiento de Barcelona con la colaboración en la implementación del Consorcio de Educación de Barcelona; diseñada y gestionada por Connectats Cooperativa y la asociación El Globus Vermell

Más información sobre el proyecto:

Web del Ayuntamiento de Barcelona

Web del proyecto: http://whyviolence.org


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Mediación escolar para acabar con el bullying

El Ayuntamiento de Madrid ha empezado a implementar este 2020 el proyecto Acoso Escolar Cero, el cual busca prevenir el bullying en las aulas madrileñas. La medida destacada de esta iniciativa es el programa de mediación escolar, en el cual se busca que el alumnado, el personal docente y las familias trabajen juntos para solucionar los conflictos surgidos en la escuela. 

El proyecto Acoso Escolar Cero contempla también un programa de formación y sensibilización específica en convivencia y resolución de conflictos para el alumnado, que aborda áreas y temáticas como los valores igualitarios, las habilidades de comunicación, la gestión emocional y el rechazo de la violencia con la elaboración de decálogos de buen trato. El tercer eje de esta iniciativa del municipio madrileño es un programa de intervención psicológica especializado en violencia entre menores, que cuenta con una atención directa a las víctimas, agresores y familias y espectadores pasivos en los casos que sea necesario.

Además, esta iniciativa cuenta también con una línea específica de atención dirigida a menores LGBTI que sufren acoso como respuesta a los datos que indican una especial virulencia del bullying hacia jóvenes de este colectivo y, de una forma más grave, a los jóvenes trans. Un estudio de la OCDE sobre el bienestar de los niños y adolescentes pone de manifiesto que el bullying, tanto físico como psicológico, es frecuente y en el caso de España alcanza a un 14 % de los menores.


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