Ciudadanía y policía, conectada a través del móvil

La tecnología ofrece nuevas posibilidades para facilitar la comunicación entre la ciudadanía y las fuerzas y cuerpos de seguridad. Por este motivo, la Policía Local de Xàbia ha puesto en marcha la app ‘Xàbia Alerta’, que tiene por objetivo reducir el tiempo de respuesta de los agentes ante una situación de inseguridad, además de permitir franquear las barreras idiomáticas cuando estas existan. Para la localidad valenciana se trata de un nuevo paso hacia adelante en la meta de conseguir una policía de mayor proximidad y con vías amplificadas de comunicación bidireccional entre ciudadano y agente. En FEPSU te explicamos cuáles son los beneficios del uso de esta tecnología para el mantenimiento de la seguridad urbana y la prevención del delito

Una aplicación intuitiva y segura

De entre todas las funcionalidades que tiene la aplicación móvil ‘Xàbia Alerta’ se encuentra la posibilidad de que particulares o comercios puedan contactar con la policía local cuando se experimente una situación de peligro, así como mandar avisos en el caso de que sea testimonio de un posible delito. Para ello, la aplicación tiene predeterminados seis tipos distintos de alertas: agresión sexista, emergencia médica, robo, incendio, botón del pánico (para otros delitos) y contacto directo con el 112.

Estas tres funcionalidades están debidamente identificadas por un ícono de fácil reconocimiento y se muestran en la pantalla principal de la aplicación una vez registrado el usuario. En este sentido, uno de los aspectos que aseguran la seguridad del uso de la propia aplicación es que antes de que esté operativo el usuario –sea particular o comercio–, la policía deberá validar el perfil, para evitar así posibles usos indebidos de la herramienta. Para la creación de cada usuario se necesitan datos básicos como nombre completo, DNI, dirección y el número de teléfono, que será el dato identificativo de cada usuario.

La aplicación ha sido desarrollada por la empresa Goil con el objetivo de que su uso sea intuitivo y apto para todos los públicos. Una vez seleccionado el aviso, de entre las seis opciones que se presentan en la pantalla principal de la app, la alerta tarda tan solo un segundo en llegar al ordenador de control de retén, que es el que se encarga de gestionar la incidencia, ampliar la información con el teléfono que tenga registrado y enviar a la patrulla indicada para dar respuesta a su situación. 

Desde el Ayuntamiento de Xàbia destacan que una de las principales ventajas de utilizar la app es que con su uso se evitan esperas si la centralita está ocupada y, si se tiene activa la geolocalización, se evita tener que explicar el lugar del incidente; con lo que la actuación es más rápida. Además, la aplicación está disponible para descarga gratuita en cualquiera de las principales tiendas de app móviles. 

Múltiples ventajas

Otra de las principales ventajas que ofrece la app ‘Xàbia Alerta’ es que permite trasladar incidencias en la vía pública durante las 24 horas del día, desde averías en el alumbrado y desperfectos en señalética o mobiliario público, hasta otras situaciones que puedan afectar la seguridad en los espacios públicos. Además, permite a la propia policía lanzar y hacer llegar directamente a las personas o comercios suscritos avisos sobre temas de seguridad, tráfico o emergencias.

Para protegerse de posibles malas praxis y proteger también la privacidad de los usuarios, la app funciona únicamente cuando el móvil se encuentra dentro del término municipal. Solo hay una única excepción y es con el botón para contactar el número de emergencias 112, el cual siempre estará disponible. La app cumple con todas las garantías de protección de datos, pues no permite a la policía local saber la ubicación del usuario excepto cuando este envía un aviso.

La aplicación, por otro lado, tiene también funcionalidades a nivel interno para la Policía Local de Xàbia, permitiendo la transmisión de información entre la plantilla y posibilitando un fácil análisis de datos o el mapeo de las incidencias para que así la policía pueda planificar acciones de prevención o disuasorias. La app, además, facilita la comunicación entre agentes y ciudadanía, pues se instala en el idioma en que se encuentra configurado el móvil y de esta manera se rompen las barreras idiomáticas que puedan existir. 

En FEPSU hemos abordado en distintas ocasiones las posibilidades que ofrecen las aplicaciones móviles de seguridad para mejorar la rapidez de actuación de la policía en el ámbito local. En este artículo explicamos cuáles son los beneficios y las limitaciones de las app de seguridad, señalando que pueden ayudar y empoderar a las víctimas de diferentes formas, a pesar de que hay que prestar mucha atención y abordar debidamente los peligros éticos y referentes a la protección de datos que pueden suponer su uso. También hemos expuesto casos de éxito, como el de la aplicación móvil de seguridad ciudadana de Cornellà de Llobregat, que utiliza el sistema M7 Citizen Security, el cuál ha sido adoptado ya por 17 municipios de la provincia de Barcelona y cuenta ya con más de 100.000 usuarios. 

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Violencia y paz en las ciudades

Las ciudades juegan un rol central en el desarrollo de sociedades democráticas donde se favorezca la equidad, la justicia, la convivencia y el respeto hacia los derechos humanos. En este contexto, donde el mundo es cada vez más urbanizado, ¿cuáles son los tipos de violencia que se presentan en las ciudades y que ponen en peligro la paz social de los entornos urbanos? El informe La violencia y la paz en las ciudades, más allá de la seguridad hegemónica, elaborado por el Centre Delàs d’Estudis per la Pau (Delàs) y el Institut de Drets Humans de Catalunya (IDHC), intenta responder a esta y otras preguntas a través de una visión sobre las políticas de seguridad donde se replantean las definiciones relacionadas con la violencia directa y la seguridad de las personas. En FEPSU te compartimos algunos de los enfoques más interesantes de esta investigación. 

Comprendiendo la violencia

El informe elaborado por la investigadora del Centre Delàs, Tica Font, y el investigador del IDHC, Karlos Castilla, parte de un marco conceptual que repiensa el concepto de la paz. Como señalan la autora y el autor del documento, “la paz no se contrapone a la guerra sino a la violencia, una violencia que se expresa por diversas vías o tipos”. 

Entre los distintos tipos de violencia que operan en el día a día de las ciudades no se encuentra solo la violencia directa, donde se incluyen el maltrato, la intimidación e incluso el asesinato; sino también las violencias estructurales, como la falta de acceso a derechos básicos como la educación, la sanidad y la vivienda; así como las violencias de tipo cultural, que se transmiten socialmente y son utilizadas para normalizar, legitimar y justificar tanto la violencia estructural como la directa. 

Por otro lado, la violencia debe ser entendida, en primer término, como una construcción social compleja conformada, la cual se estructura a partir de acciones, palabras, actitudes, sistemas o estructuras que causan daño físico, psicológico, social o medioambiental; que, en último término, impiden a una persona o colectivo alcanzar su potencial humano pleno. 

“La violencia es una respuesta que puede elegirse, lo que la diferencia radicalmente del conflicto”, apuntan en el informe. Esto es así porque los conflictos pueden ser gestionados de múltiples maneras y su existencia no implica necesariamente el uso de la violencia. Para abordarlos, las herramientas más adecuadas son siempre el diálogo y la negociación

Finalmente, para comprender la violencia hay que diferenciarla de la agresividad, ya que esta última es “una característica humana individual, que emerge como respuesta a una amenaza percibida o real”. En este sentido, puede igualmente ser educada por la socialización y no necesariamente ha de expresarse por medio de la violencia.

La violencia en todas sus caras

Además de hacer estos apuntes conceptuales, el informe analiza los tipos de violencia presentes en las ciudades y las organiza en distintas categorías, entre las cuales se encuentran: 

  • El desplazamiento intenso de personas de zonas rurales a la ciudad, ya que se considera una emigración forzada que viene determinada por el mercado laboral. Además, estos desplazamientos se ven afectados también por fenómenos de gentrificación y terciarización, los cuales limitan el goce de los derechos de estas personas. 
  • La segregación por motivos socioeconómicos y étnicos supone también una forma de desigualdad socioespacial, que se expresa no sólo en los indicadores de renta, sino también en el acceso a derechos sociales básicos, como la educación, la salud, las zonas verdes o la cultura, entre otros. 
  • Diversos tipos de violencias estructurales, como puede ser la violencia de género, por ejemplo, expresada no sólo en forma de agresiones directas; sino también como desigualdades en el ámbito laboral, espacial o psicológico. Además, también existen violencias estructurales como la xenofobia, el racismo o la LGTBIfobia, que vienen determinadas por el hecho de que las ciudades no son espacios homogéneos, sino lugares donde conviven múltiples comunidades étnicas, culturales, lingüísticas, religiosas o de identidades sexuales. En este sentido, el fomento de la convivencia y del respeto se vuelve una tarea crucial. 
  • La ciudad es también un espacio donde se producen violencias directas, desde las más obvias y evidentes, hasta otras que están relacionadas con eventos multitudinarios musicales o deportivos, espacios de ocio nocturno, la desatención de ancianos, el acoso infantil y juvenil en escuelas o redes sociales; entre otras. 

El derecho a la ciudad

Finalmente, el informe hace hincapié en cómo las distintas formas de violencia que están presentes en las ciudades inciden en los derechos humanos y la importancia de que existan garantías en el sistema jurídico para no solo sancionar los actos de violencia, sino también para su prevención y así garantizar los derechos de todos y todas. 

En este sentido, la autora y el autor del documento resaltan que en el caso de España la mayoría de normas e instituciones se dirigen a  atender las violencias directas, unas cuantas a las violencias estructurales y son casi nulas las que se dirigen a las violencias culturales

Por este motivo, se hace necesario entender el “derecho a la ciudad” como “un punto de encuentro de todas las garantías de los derechos humanos (normativas, no jurisdiccionales, jurisdiccionales y ciudadanos) frente a las violencias en los entornos locales o más cercanos a la vida cotidiana de las personas”.

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Hacia un turismo seguro y sostenible

En un contexto caracterizado por los efectos de la pandemia en la reducción de la movilidad de las personas y las consecuencias derivadas para el sector turístico, los retos en materia de seguridad turística han tenido que actualizarse para seguir incidiendo en la competitividad de los destinos turísticos. Una cuestión crucial para el sector en España que, en 2019, ocupaba el segundo lugar entre los destinos más visitados del mundo con 82 millones de turistas. Por este motivo, en FEPSU impulsamos el pasado 27 de abril un webinar junto a diversos expertos en la materia para analizar cuáles son los retos a los que se enfrentan las ciudades para tener un turismo seguro y sostenible en la era post-Covid. Aquí te resumimos algunas de las principales conclusiones del debate. 

Un debate interdisciplinar 

El webinar Retos para un turismo seguro y sostenible post pandemia, organizado por FEPSU y con la colaboración del Foro Europeo para la Seguridad Urbana (EFUS), contó con la participación de los siguientes ponentes: Peter Tarlow, consultor y conferenciante internacional, presidente de Tourism & More; Meritxell Pineda, consultora especializada en resiliencia y ciberseguridad; y Fernando Gaona, policía local de Xàbia y coordinador de proyectos europeos. El debate ha sido moderado por Ferran Anguera, profesor de Seguridad Turística en la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB). 

Como punto de partida para la conversación, las personas participantes en el debate plantearon que la seguridad turística es un concepto amplio que incluye, además de la protección de los visitantes, los miembros de las comunidades receptoras y los prestadores de servicios ante la violencia o delitos, otros aspectos como la seguridad de servicios turísticos, la seguridad económica, la seguridad informativa o la seguridad en eventos deportivos o culturales.

Por este motivo, en el webinar se planteó un debate interdisciplinar en el cual se analizaron estos aspectos: la perspectiva local en la seguridad turística y sus riesgos, las herramientas de las administraciones locales para mejorar la resiliencia y la experiencia en la gestión local de la seguridad turística. 

Enfoque holístico de la seguridad

Tal y como afirmó el profesor de Seguridad Turística de la UAB, Ferran Anguera, la pandemia de la Covid-19 ha demostrado que la seguridad juega un rol muy relevante en el turismo. Las personas cada vez más sensibilizadas y concienciadas con las diferentes seguridades que conviven con la actividad turística y, en este contexto, se hace necesario hablar abiertamente de seguridad en materia de turismo; con el objetivo de  visibilizar las necesidades existentes y contar, así, con las inversiones y recursos necesarios.

Todos los destinos turísticos tienen sus limitaciones, sus problemas e inseguridades. Por ello se hace indispensable planificar la seguridad turística de forma holística y, ante esta necesidad, los destinos tienen que contar con planes de prevención, protocolos de actuación, planes de contingencia, planes de comunicación y planes de resiliencia. Anguera, por ejemplo, aboga por la creación de la figura del técnico de seguridad turística integral que dirija, identifique, priorice, ejecute y valide los planes de seguridad turística. 

Otra de las propuestas que hace el especialista de la UAB es la creación de un sello que certifique la seguridad integral de los destinos turísticos, que dé a conocer públicamente aquella parte de los planes de seguridad local dirigida a la protección del turismo.

De la gestión del riesgo a la resiliencia 

En estos momentos, tanto en los municipios como en el sector turístico, la seguridad se compone de tres dimensiones: El safety, que hace referencia a la seguridad de los equipos, las personas, las instalaciones, etc. El security, la seguridad relacionada directamente con los códigos penales, los delitos, la seguridad ciudadana, la seguridad privada, etc. Y la ciberseguridad, en crecimiento en los últimos años.

La consultora especializada en resiliencia y ciberseguridad, Meritxell Pineda, ha señalado que hablar de “seguridad” y “riesgo” ha implicado relacionar estos aspectos con el miedo, por lo que se ha de apostar por un cambio de discurso, centrado en las soluciones, que integre el riesgo en las estrategias, entendiéndolo como un aspecto más del trabajo, en línea con el concepto de resiliencia.

En este sentido, la gestión del riesgo y de la seguridad desde el municipio o desde las empresas turísticas se enfrenta en tres niveles o capas: 

  1. Primer nivel: la gestión del riesgo individual o de casos concretos (por ejemplo, la gestión del riesgo de incendio de un hotel).
  2. Segundo nivel: la gestión integrada del riesgo en sistemas complejos que ha creado la necesidad de contar con estándares, procesos y certificaciones concretos.
  3. Tercer nivel: la resiliencia, es decir la capacidad de los municipios y las organizaciones a volver a una situación inicial después de sufrir una catástrofe o desastre de cualquier tipo. 

¿Cuál es el futuro de la seguridad turística? 

Si anteriormente los turistas escogían su destino según su atractivo y sus capacidades económicas, en la actualidad los turistas tienen que pensar en muchos otros aspectos. La pandemia ha evidenciado la existencia de un miedo a enfrentarse a circunstancias no predecibles en el destino. El potencial turista busca una seguridad real que el policia local de Xàbia, Fernando Gaona, defiende que debe entenderse como un servicio social, como cualquier otro servicio o infraestructura que ofrezca el destino. 

Además, los patrones de conducta del turista han cambiado después de la pandemia y los servicios y las infraestructuras de los destinos tienen que adaptarse a esas conductas. Entre otros problemas, Gaona argumenta que pueden surgir congregaciones masivas alrededor de un punto concreto popularizado en las redes sociales o, por lo contrario, pueden surgir acciones que creen una imagen contraproducente para la imagen turística, y en ambos casos los destinos deben estar preparados para prever y afrontar esas situaciones en materia de seguridad.

En este sentido, el turismo sostenible tiene que ser un balance entre la experiencia turística del visitante, el bienestar de los residentes, la percepción de la seguridad y la protección del medio ambiente y la rentabilidad del sector. En este sentido, Gaona reclama una mayor inversión de parte de los ingresos por turismo en seguridad y conocimiento del turismo.

Si quieres conocer más sobre las claves y los retos en la gestión de un turismo seguro y sostenible en la época post-pandemia, no dudes en consultar el relato completo del webinar organizado por FEPSU

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