Includ-EU: una acogida integral de las personas migradas

La cooperación entre autoridades locales, regionales y estatales es un factor clave en la correcta integración de las personas migradas. Por este motivo, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) ha promovido el proyecto ‘Includ-EU’, una iniciativa financiada por la Unión Europea y que se ha implementado en seis países europeos distintos, con el objetivo desarrollar e intercambiar experiencias entre administraciones locales y de proximidad en lo que respecta a la inclusión de las personas migradas y la promoción de la cohesión social. En el marco de este proyecto, el Departamento de Igualdad y Feminismos de la Generalitat de Catalunya ha desarrollado un proyecto piloto para incluir la perspectiva de género en la mentoría social de jóvenes que han emigrado solas. En FEPSU te explicamos en qué ha consistido esta iniciativa, que llega a su fin este 2022. 

Integración con perspectiva de género

Catalunya ha sido uno de los seis territorios europeos donde se ha implantado el proyecto Includ-EU, entre los que se encuentran también la Toscana (Italia), Creta (Grecia) y la ciudad de Tilburg (Países Bajos); entre otros. En el caso concreto de Catalunya, el desarrollo del proyecto se ha centrado en cuatro puntos: la realización de un mapeo de buenas prácticas en materia de inclusión, la formación específica a actores locales y regionales, la implementación y evaluación de proyectos pilotos innovadores en materia de inclusión y los intercambios regionales de conocimientos en materia de políticas y prácticas de integración.

Como parte de este enfoque, la Generalitat ha desarrollado a lo largo de los tres años de duración de Includ-EU (de 2020 a 2022) un proyecto piloto de mentorías para mujeres jóvenes que migraron solas (sin ningún referente adulto) cuando aún eran menores de edad y que han pasado a la mayoría de edad recientemente. El objetivo de esta iniciativa es potenciar sus oportunidades formativas y laborales, a través de la creación de una red social y de apoyo local para estas mujeres. 

Un aspecto central de este programa de mentorías es que aporta una perspectiva de género, ya que el grupo objetivo que se ha definido incluye a alrededor de veinte mujeres jóvenes que se encuentran en situaciones vulnerables, donde están propensas a sufrir matrimonios forzados, situaciones de violencia de género, abuso sexual o prostitución. Por ello, las mentorías incorporan estrategias de prevención de la violencia machista, a través de encuentros periódicos entre las participantes y estudiantes universitarias, que desempeñan el rol de mentoras con la meta de facilitar sus relaciones interpersonales y promover procesos de empoderamiento. 

Además, todo el proceso de mentoría ha contado con el acompañamiento del departamento de Igualdad y Feminismos, desde donde también se ha facilitado a las participantes una sesión de formación, en la que se han proporcionado herramientas para hacer frente a las situaciones de violencia machista, además de que se ha permitido la creación de espacios seguros para compartir experiencias personales. 

Crear red y establecer vínculos

A pesar de que el proyecto de mentoría, como tal, ha llegado a su fin este junio, después de haberse puesto en marcha a inicios de 2022; se espera que esta iniciativa permita a las participantes crear nuevas redes sociales, conocer gente nueva, establecer vínculos, participar en más actividades sociales y consolidar su aprendizaje del idioma local. Además, dentro del marco del proyecto se les ha ofrecido acompañamiento en su transición hacia la edad adulta, con la meta de impulsar su autonomía; así como también los procesos de mentoría han servido para combatir y romper estereotipos que continúan presentes en la sociedad de acogida, incluso entre las propias mentoras. 

De forma más amplia, el proyecto Includ-EU busca mejorar la inserción laboral de las personas migradas y por ello en el caso del proceso de mentoría que se ha desarrollado en Catalunya se ha buscado también potenciar la identificación de posibles salidas académicas y profesionales para las personas involucradas. 

A través de las experiencias locales de cada uno de los territorios que participan en Includ-EU, lo que se espera es poder mejorar las políticas de migración a nivel europeo. El proyecto reconoce que tanto la coordinación como la cooperación son fundamentales para desarrollar una estrategia homogeneizada que garantice tanto la cohesión social como el máximo respeto por los derechos humanos. Además, se pretende también mejorar el conocimiento transnacional y promover el intercambio de experiencias, la cooperación y las asociaciones entre autoridades locales y regionales con diferentes niveles de experiencia en la integración de personas migradas, teniendo en cuenta a su vez las diferentes realidades europeas. Reconocer y aprovechar la diversidad de enfoques territoriales y de experiencia en la integración es la manera más efectiva de construir sociedades europeas más inclusivas y cohesionadas.

En FEPSU buscamos dar visibilidad a los proyectos que no solo trabajan a favor de la cohesión social, sino sobre todo a aquellas iniciativas que promueven el trabajo colaborativo entre distintos niveles de la administración. Por ejemplo, nos hemos hecho eco de proyectos como LOUD, el cual se llevó a cabo en l’Hospitalet de Llobregat, con el objetivo de sensibilizar a los jóvenes en la prevención del racismo. También hemos compartido las estrategias que lleva a cabo el Ayuntamiento de Barcelona para prevenir el racismo desde lo local y trabajar a favor de la cohesión social en la ciudad. 

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Violencia y paz en las ciudades

Las ciudades juegan un rol central en el desarrollo de sociedades democráticas donde se favorezca la equidad, la justicia, la convivencia y el respeto hacia los derechos humanos. En este contexto, donde el mundo es cada vez más urbanizado, ¿cuáles son los tipos de violencia que se presentan en las ciudades y que ponen en peligro la paz social de los entornos urbanos? El informe La violencia y la paz en las ciudades, más allá de la seguridad hegemónica, elaborado por el Centre Delàs d’Estudis per la Pau (Delàs) y el Institut de Drets Humans de Catalunya (IDHC), intenta responder a esta y otras preguntas a través de una visión sobre las políticas de seguridad donde se replantean las definiciones relacionadas con la violencia directa y la seguridad de las personas. En FEPSU te compartimos algunos de los enfoques más interesantes de esta investigación. 

Comprendiendo la violencia

El informe elaborado por la investigadora del Centre Delàs, Tica Font, y el investigador del IDHC, Karlos Castilla, parte de un marco conceptual que repiensa el concepto de la paz. Como señalan la autora y el autor del documento, “la paz no se contrapone a la guerra sino a la violencia, una violencia que se expresa por diversas vías o tipos”. 

Entre los distintos tipos de violencia que operan en el día a día de las ciudades no se encuentra solo la violencia directa, donde se incluyen el maltrato, la intimidación e incluso el asesinato; sino también las violencias estructurales, como la falta de acceso a derechos básicos como la educación, la sanidad y la vivienda; así como las violencias de tipo cultural, que se transmiten socialmente y son utilizadas para normalizar, legitimar y justificar tanto la violencia estructural como la directa. 

Por otro lado, la violencia debe ser entendida, en primer término, como una construcción social compleja conformada, la cual se estructura a partir de acciones, palabras, actitudes, sistemas o estructuras que causan daño físico, psicológico, social o medioambiental; que, en último término, impiden a una persona o colectivo alcanzar su potencial humano pleno. 

“La violencia es una respuesta que puede elegirse, lo que la diferencia radicalmente del conflicto”, apuntan en el informe. Esto es así porque los conflictos pueden ser gestionados de múltiples maneras y su existencia no implica necesariamente el uso de la violencia. Para abordarlos, las herramientas más adecuadas son siempre el diálogo y la negociación

Finalmente, para comprender la violencia hay que diferenciarla de la agresividad, ya que esta última es “una característica humana individual, que emerge como respuesta a una amenaza percibida o real”. En este sentido, puede igualmente ser educada por la socialización y no necesariamente ha de expresarse por medio de la violencia.

La violencia en todas sus caras

Además de hacer estos apuntes conceptuales, el informe analiza los tipos de violencia presentes en las ciudades y las organiza en distintas categorías, entre las cuales se encuentran: 

  • El desplazamiento intenso de personas de zonas rurales a la ciudad, ya que se considera una emigración forzada que viene determinada por el mercado laboral. Además, estos desplazamientos se ven afectados también por fenómenos de gentrificación y terciarización, los cuales limitan el goce de los derechos de estas personas. 
  • La segregación por motivos socioeconómicos y étnicos supone también una forma de desigualdad socioespacial, que se expresa no sólo en los indicadores de renta, sino también en el acceso a derechos sociales básicos, como la educación, la salud, las zonas verdes o la cultura, entre otros. 
  • Diversos tipos de violencias estructurales, como puede ser la violencia de género, por ejemplo, expresada no sólo en forma de agresiones directas; sino también como desigualdades en el ámbito laboral, espacial o psicológico. Además, también existen violencias estructurales como la xenofobia, el racismo o la LGTBIfobia, que vienen determinadas por el hecho de que las ciudades no son espacios homogéneos, sino lugares donde conviven múltiples comunidades étnicas, culturales, lingüísticas, religiosas o de identidades sexuales. En este sentido, el fomento de la convivencia y del respeto se vuelve una tarea crucial. 
  • La ciudad es también un espacio donde se producen violencias directas, desde las más obvias y evidentes, hasta otras que están relacionadas con eventos multitudinarios musicales o deportivos, espacios de ocio nocturno, la desatención de ancianos, el acoso infantil y juvenil en escuelas o redes sociales; entre otras. 

El derecho a la ciudad

Finalmente, el informe hace hincapié en cómo las distintas formas de violencia que están presentes en las ciudades inciden en los derechos humanos y la importancia de que existan garantías en el sistema jurídico para no solo sancionar los actos de violencia, sino también para su prevención y así garantizar los derechos de todos y todas. 

En este sentido, la autora y el autor del documento resaltan que en el caso de España la mayoría de normas e instituciones se dirigen a  atender las violencias directas, unas cuantas a las violencias estructurales y son casi nulas las que se dirigen a las violencias culturales

Por este motivo, se hace necesario entender el “derecho a la ciudad” como “un punto de encuentro de todas las garantías de los derechos humanos (normativas, no jurisdiccionales, jurisdiccionales y ciudadanos) frente a las violencias en los entornos locales o más cercanos a la vida cotidiana de las personas”.

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Artemis: innovación para prevenir la violencia machista

El miedo a las represalias es uno de los principales motivos por los que muchas mujeres que son víctimas de violencia machista se niegan a denunciar a sus agresores. Por este motivo, el Ayuntamiento de Dénia decidió crear una falsa revista “femenina” donde se escondían números de teléfono de atención a víctimas, consejos para formalizar las denuncias y tips para poder identificar y prevenir estas agresiones; un proyecto piloto a nivel español que lleva en marcha desde hace casi cinco años. En FEPSU te explicamos cómo se ha desarrollado esta iniciativa y los resultados positivos que ha tenido. 

Una revista como herramienta de prevención

La falsa revista ‘Artemis’ fue uno de los proyectos presentados el pasado 2 de marzo en la asamblea general de FEPSU, que se celebró en Dénia y sirvió para que las ciudades que forman parte de la red pusieran en común las distintas iniciativas que llevan a cabo en sus municipios. El concejal de Protección Ciudadana, Javier Scotto di Tella Manresa, i la oficial responsable de la Unidad Artemis contra la violencia de género de la Policía Local de Dènia, Eva Gadea, fueron las personas encargadas de presentar esta iniciativa innovadora y que se puso en marcha por primera vez en el municipio alicantino. 

El proyecto Artemis se trabajó junto a la agencia de publicidad Sapristi, que se encargó de desarrollar el material de la campaña, centrada alrededor de una revista “femenina” donde se esconden en el interior de sus páginas diversos datos de interés, números de teléfono, testimonios y consejos que tienen como objetivo ayudar a las posibles víctimas de violencia de género a poder identificar su situación, protegerse y dar el paso para denunciar a sus agresores. 

De momento, la campaña ha tenido gran éxito, ya que en su primer tirada —que tuvo una duración de dos años, donde la iniciativa se mantuvo en secreto para proteger a las mujeres que pudieran verse beneficiadas por la misma— se repartieron unas setenta revistas en dieciocho establecimientos; gracias a las cuales un total de 24 mujeres acudieron a la Policía Local para pedir ayuda. Un paso que no podrían haber dado si no fuera por la información que contenían las revistas. 

Facilitar y promover la denuncia 

Desde el Ayuntamiento de Dénia explican que se decidió utilizar el formato de revista para poder hacer llegar esta información a posibles víctimas, ya que en la Unidad Artemis de la policía local se había identificado que muchas mujeres se negaban a llevarse a casa la información impresa, como folletos o panfletos, que se repartían en la unidad de atención a víctimas de violencia de género, ya que tenían miedo a que fueran descubiertas por sus parejas y que estas pudieran tomar represalias. 

Por este motivo, para proteger la seguridad de las víctimas, la Unidad Artemis decidió esconder la información de interés para la prevención y la denuncia de la violencia machista en un formato que pudiera pasar desapercibido; utilizando fotos, titulares, diseño y contenido para que parezca, a simple vista, una revista más. 

Otra de las razones que llevan a muchas mujeres a no denunciar a sus agresores es la dificultad que tienen de poder explicar las situaciones que han vivido a personas desconocidas, incluidas las agentes de la Unidad Artemis. Es por esto que el proyecto decidió formar a establecimientos locales —como peluquerías, gimnasios, centros cívicos, tiendas y más—, donde las posibles víctimas pueden sentirse en un entorno más seguro para poder dar información sobre las situaciones de violencia que sufren. A estos establecimientos se les informó sobre cómo detectar posibles síntomas de violencia machista, a cómo abordarlas, a darles información a través de la revista y a asesorarlas para pedir ayuda a la policía e interponer una denuncia.  

Una iniciativa replicable y ampliable

La iniciativa de la revista ‘Artemis’ busca, en primer lugar, combatir la infradenuncia de las víctimas de violencia machista, ya que se estima que cerca del 80% de las mujeres asesinadas por hombres no habían denunciado previamente las situaciones que vivían. A través de este proyecto, el Ayuntamiento de Dénia pretende hacer llegar por una vía más directa a las víctimas de violencia de género la información, los métodos de protección y el acceso a la atención policial que necesitan para garantizar su seguridad

Desde el municipio aseguran que el proyecto se mantendrá activo, con el objetivo de ampliar el número de ejemplares de la revista, así como el tipo de establecimientos que participan. Para ello, se modificará el diseño de la revista, de manera que se pueda garantizar que siga siendo seguro su uso para las víctimas, ahora que ya se ha hecho público el funcionamiento de la misma. Por el otro lado, la Unidad Artemis espera que esta iniciativa pueda replicarse en otras localidades, ya que hay municipios que ya han expresado su intención de implementarlo también. 

En FEPSU creemos firmemente que ante las situaciones de violencia machista hacen falta medidas innovadoras que rompan con los discursos y las estructuras que sostienen esta desigualdad de género. Por ello, hemos compartido en distintas ocasiones los proyectos que realizan las ciudades que forman parte de nuestra red para luchar en contra de esta problemática estructural que afecta a las mujeres; como, por ejemplo, el proyecto ‘Santa Coloma Red Violeta’, donde se han agrupado casi 300 establecimientos locales del municipio catalan, que funcionan como espacios seguros donde cualquier persona puede denunciar una agresión sexita o LGTBIfóbica. Además, también hemos compartido algunas de las estrategias clave para poder garantizar la seguridad de todas las mujeres y prevenir las situaciones de violencia machista

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Una ‘red violeta’ contra el machismo

Santa Coloma de Gramenet apuesta por la cooperación ciudadana y de los comercios locales para prevenir las violencias machistas y LGTBIfóbicas. A través del proyecto ‘Santa Coloma Red Violeta’, el municipio catalán ha conseguido agrupar a casi 300 establecimientos, desde locales de ocio nocturno hasta farmacias y servicios de taxi, que funcionan como espacios seguros donde cualquier persona puede acudir para denunciar una posible agresión sexista o LGTBIfóbica. En FEPSU te explicamos cómo funciona esta iniciativa pionera en toda España. 

Gestión comunitaria de la seguridad

El pasado 2 de marzo se celebró en Dénia la asamblea general de FEPSU, donde los distintos miembros de la red presentaron los proyectos que desarrollan en sus respectivos municipios. Uno de los proyectos presentados fue el de la ‘Red Violeta’ de Santa Coloma de Gramenet. La teniente de alcalde seguridad ciudadana y civismo de la localidad catalana, Lidia Montero, compartió esta iniciativa innovadora y única en todo el Estado, que busca resaltar el compromiso de la ciudad con la prevención y la erradicación de las violencias por razones de género u orientación sexual. 

En marcha desde 2019, el proyecto de la ‘Red Violeta’ funciona como una forma de garantizar el funcionamiento efectivo del ‘Protocolo para un Espacio Público, de Ocio y Festivo Libre de Violencias machistas y LGTBIfóbicas’ de la ciudad. Gracias al funcionamiento de esta iniciativa, el Ayuntamiento de Santa Coloma de Gramenet ha conseguido crear una red de espacios seguros y de referencia, espacios violetas, a los que las personas puedan dirigirse ante una posible agresión sexista o LGTBIfóbica y desde donde, siempre que sea necesario, se puede activar el protocolo de actuación y coordinación profesional.

El valor de este instrumento, sobre todo, es que permite a la ciudad poner en marcha un concepto diferente de acciones de seguridad dirigidas específicamente a las mujeres y al colectivo LGTBI; pues se trabaja desde una lógica comunitaria, en la que se involucra a todos los distintos actores que pueden ser agentes activos para garantizar la seguridad en el espacio público, así como conseguir una implementación eficiente del protocolo para hacer frente a este tipo de violencias. 

En tan solo tres años se ha triplicado el número de locales que forman parte del proyecto. Actualmente la ‘Red Violeta’ de Santa Coloma cuenta ya con alrededor de 300 establecimientos de la ciudad. Se trata, sobre todo, de locales de ocio nocturno, pero también de otros establecimientos o servicios que tienen una presencia nocturna, como gasolineras, farmacias, aparcamientos, espacios residenciales, servicios de taxi o de limpieza y la red de agentes cívicos nocturnos (serenos y serenas). Los locales participantes se identifican con un adhesivo en el que se puede leer ‘Santa Coloma Red Violeta’. Además, también cuentan con una infografía explicativa de cómo funciona el protocolo de actuación en los espacios de ocio.

Funcionamiento del protocolo

Uno de los puntos que garantizan el buen funcionamiento del proyecto es el hecho que cualquier persona puede comunicar una situación de violencia: la persona agredida, el personal responsable del local que forma parte de la red o incluso otros testigos. Una vez se ha comunicado, el personal del establecimiento centraliza la intervención. Si se trata de una agresión grave o muy grave, se activa el Dispositivo Especial de Atención, llamando a la Policía Local, quien se desplaza al lugar de los hechos y pone en marcha la presencia de los recursos y profesionales necesarios. En función de la gravedad de los hechos se requiere la atención de urgencia y el acompañamiento psicológico especializado.

Desde el Ayuntamiento de Santa Coloma de Gramenet resaltan que este instrumento no es sólo de una red o de un protocolo, sino que se ha creado toda una red de servicios y profesionales que están detrás de este proyecto, los 365 días del año, las 24 horas del día: servicios policiales, personal sanitario, el servicio de agentes cívicos nocturnos, el servicio especializado en la atención de las violencias machistas y un equipo de psicólogas de guardia, expertas en la materia, por si hay que acompañar a las víctimas de posibles agresiones.

Además, desde el consistorio también se realiza una formación específica para todos los establecimientos y locales que ya se han adherido a la ‘Red Violeta’. Además, durante los meses de cuarentena por la pandemia de la Covid-19, el municipio puso en marcha un equipo de rastreadoras locales, que buscaban nuevos establecimientos que pudieran adherirse al proyecto, ya que se trata de una iniciativa viva que tiene la meta de educar, prevenir y evitar cualquier situación de violencias machistas y LGTBIfóbicas en la ciudad.

En Santa Coloma de Gramenet, municipio miembro de FEPSU, llevan muchos años siendo un referente en iniciativas para avanzar hacia la igualdad de género y en la prevención de las discriminaciones hacia las mujeres y el colectivo LGTBI; por ejemplo a través de La CIBA, el espacio de recursos para mujeres, innovación y economía feminista, otro de los proyectos que se presentaron durante la asamblea general de FEPSU y desde donde la ciudad centraliza todas sus iniciativas de carácter feminista. 

En FEPSU estamos firmemente involucrados en avanzar hacia una completa igualdad de género en la sociedad y hacia contribuir para la prevención de cualquier tipo de discriminación por razón de género u orientación sexual. Por este motivo hemos analizado en distintas ocasiones las mejores estrategias para aplicar una seguridad urbana con perspectiva de género, como hicimos el pasado 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, donde compartimos algunas de las recomendaciones de ONU Mujeres para avanzar en este sentido; así como hemos resaltado también la importancia de prevenir la violencia de género desde la adolescencia.

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8M: seguridad y prevención en femenino

Cada 8 de marzo se celebra en todo el mundo el Día Internacional de la Mujer, una conmemoración que tuvo su origen en 1910 en Copenhague, durante la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas. Más tarde, en 1977 las Naciones Unidas adoptaron y reconocieron esta fecha, para invitar a todos los gobiernos y organizaciones de la sociedad civil a reconocer la igualdad de género y la lucha de las mujeres por su participación en la sociedad. Desde FEPSU nos reafirmamos en nuestro compromiso de seguir trabajando por la prevención y la lucha contra la violencia machista. Por este motivo, compartimos algunas estrategias para garantizar la seguridad de todas las mujeres en las ciudades. 

Educar desde la infancia

La igualdad de género forma parte central y transversal de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Por este motivo, organismos internacionales como ONU Mujeres intentan proporcionar distintas estrategias y enfoques para la prevención de la violencia de género, como una medida esencial para avanzar hacia una completa igualdad entre hombres y mujeres. 

Como señalan en el portal web de ONU Mujeres, “la violencia contra las mujeres y niñas tiene sus raíces en la discriminación basada en el género, en unas normas sociales que aceptan la violencia y en estereotipos de género que la perpetúan”. Comúnmente, las políticas para abordar este tipo de discriminaciones contra mujeres y niñas se han centrado en responder y apoyar a las supervivientes de violencia machista. No obstante, la prevención es una herramienta mucho más efectiva a la hora de conseguir su erradicación. 

En este sentido, en ONU Mujeres apuestan por un enfoque preventivo basado en la educación como pilar fundamental para romper los estereotipos de género y empoderar a las niñas desde edades tempranas. Para ello, el organismo resalta que debe existir un compromiso político para diseñar normativas que fomenten la igualdad e inviertan en dotar de recursos a las organizaciones de mujeres, que son las que trabajan en el terreno para prevenir toda expresión de discriminación y violencia

“Como parte de su estrategia de prevención, ONU Mujeres se centra en la educación de la primera infancia, en unas relaciones respetuosas y en trabajar con hombres y niños, especialmente a través y dentro de los medios de comunicación, las industrias del deporte y el mundo laboral”, destacan en el portal web del organismo. 

Ciudades unidas contra la violencia

Desde organizaciones como Efus y FEPSU apostamos claramente por prevenir la violencia contra las mujeres en el entorno local, como una estrategia clave para avanzar hacia una mayor igualdad de género. La violencia generalizada hacia las mujeres, que les afecta tanto en el ámbito público, como en el profesional y el privado, debe ser abordada de forma prioritaria por las políticas de seguridad locales. De la misma manera, se debe incluir la perspectiva de género como un enfoque transversal en todas las estrategias de seguridad urbana y prevención que se desarrollen. 

En su manifiesto de Seguridad, Democracia y Ciudades, Efus recomienda a las autoridades locales y regionales que se “involucren en las estrategias contra la violencia de género” y que su “papel en el campo de la prevención y el apoyo a las víctimas sea reconocido y fuertemente apoyado por los gobiernos nacionales y europeos. e instituciones internacionales”. Los miembros de Efus y de FEPSU se comprometen, en este sentido, a “intensificar sus esfuerzos como coordinadores y facilitadores de redes de prevención que incluyen múltiples actores” y a “aumentar la diversidad de perfiles, particularmente de género, en los equipos involucrados en la prevención de la violencia contra las mujeres”.

Cooperar para la prevención

Por este motivo, las ciudades socias de Efus y FEPSU cooperan en distintos proyectos europeos que buscan abordar la prevención de la violencia de género. Por ejemplo, la iniciativa SHINE  (Acoso Sexual en los Puntos de Entretenimiento Nocturno: Mitigación y Prevención, por sus siglas en inglés), busca crear una cultura común entre los actores del ocio nocturno y brindarles las herramientas adecuadas para prevenir el acoso sexual en los locales de ocio nocturno.

Fruto de este proyecto, se elaboró un informe donde se recogía la necesidad de ampliar las definiciones de acoso sexual contra las mujeres como una manera de mejorar su prevención. En este sentido, las autoras del informe subrayan la importancia de tomar en cuenta, por ejemplo, las definiciones culturales, sociales y sociológicas de lo que se considera acoso sexual, así como el uso que hacen del término las propias víctimas, respetando los límites y agravantes que ellas mismas marcan a la hora de narrar su experiencia. 

Por otro lado, desde ciudades socias de FEPSU, como Barcelona, se han realizado estudios sobre las desigualdades de género en el uso de los espacios públicos y sus consecuencias sobre la seguridad urbana. El 2021 el Instituto de Estudios Regionales y Metropolitanos de Barcelona (IERMB) y la Dirección de Prevención del Área de Seguridad y Prevención municipal del Ayuntamiento de Barcelona colaboraron para realizar el informe “Análisis de las conductas de riesgo en la movilidad en Barcelona desde una perspectiva de género”, en el que se estudió el riesgo vial real y percibido en los distintos medios de transportes utilizados de forma mayoritaria en el municipio, así como las conductas asociadas principalmente a este riesgo, tanto por hombres como por mujeres. 

A partir de ese estudio se pudo concluir que existen pautas de movilidad diferenciadas según el género, tanto en el tipo como en el volumen de los desplazamientos. Esto lleva a que las mujeres perciban una mayor sensación de inseguridad a la hora de moverse por la ciudad, un hecho que obliga a las autoridades locales a tomar en cuenta esta perspectiva de género a la hora de diseñar campañas de seguridad en el transporte público, por ejemplo. 

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La importancia de prevenir la violencia de género en la adolescencia

La violencia de género es la expresión más visible de la discriminación que viven las mujeres en la sociedad. Sin embargo, muchas veces estas situaciones, que pueden expresarse a través de agresiones físicas, verbales o psicológicas, pasan desapercibidas incluso para el entorno más cercano de las personas que las sufren. Es especialmente preocupante la prevalencia de estas violencias en la adolescencia y la juventud, ya que su expresión en edades tempranas puede provocar una naturalización o normalización de estas prácticas discriminatorias. Por eso es clave que desde las administraciones y las entidades sociales se lleven a cabo estrategias innovadoras e integrales para favorecer su prevención. En FEPSU te compartimos algunos datos que ayudan a entender esta problemática, así como un ejemplo de buenas prácticas. 

Un fenómeno de difícil detección

Uno de los primeros retos para poder llevar a cabo estrategias eficientes de prevención de la violencia de género en la adolescencia y la juventud es su difícil detección. Según la asociación SIDA STUDI, que trabaja en favor de una sexualidad libre de violencias machistas, las adolescentes que han sido víctimas de agresiones por parte de hombres prefieren pedir ayuda a sus amigas, antes que a figuras adultas de autoridad, como pueden ser los y las docentes. 

Según los datos de la última Macroencuesta de violencia contra la mujer (Ministerio de Igualdad, 2019), solo el 7,3% de las chicas de entre 16 y 24 años acude al personal docente para explicar violencias de género vividas en los entornos escolares o académicos. Aún así, según esta misma encuesta, un 71,2% de las mujeres en el mismo grupo de edad mencionado anteriormente aseguró haber vivido situaciones de violencia machista

De forma muy similar, en el ámbito europeo la Encuesta de violencia de género contra las mujeres en Europa, realizada en 2012 por la Agencia Europea de los Derechos Fundamentales, reflejaba que el 35% de las mujeres europeas declararon haber sufrido violencia física, sexual o psicológica antes de los 15 años.

Desde SIDA STUDI, a pesar de estos datos, consideran que hacen falta encuestas con una perspectiva feminista que no reproduzcan “estudios basados indicadores de ‘riesgo’, sin un análisis contextual y estructural que ponga en evidencia las desigualdades que viven o que pueden llegar a vivir en el futuro”. 

En este sentido, desde la asociación señalan que la “naturalización del amor romántico”, según el cual los hombres tienen que asumir una “masculinidad fuerte y protectora” y las mujeres una feminidad “dócil y sumisa”, dificulta la detección de comportamientos que pueden derivar en situaciones de violencia machista en estas edades tempranas. 

‘Cut All Ties’, una experiencia innovadora

Ante esta situación de difícil detección de las violencias de género en la adolescencia y la juventud, no solo hace falta una apuesta directa y ambiciosa por parte de las administraciones públicas, sino también estrategias innovadoras para favorecer su prevención

Entre las distintas experiencias de buenas prácticas que existen en este sentido se encuentra el proyecto Cut All Ties. Innovation to foster critical thinking tackling gender-based violence on youth affective sexual relationships, financiado por el programa REC de la Comisión Europea y llevado a cabo en España por la Asociación Bienestar y Desarrollo (ABD). 

Esta iniciativa, que se puso en marcha en enero de 2021, se llevará a cabo hasta enero de 2023 y tiene por objetivo el abordaje de la violencia de género a través del diseño, implementación y validación de una metodología piloto eficaz e innovadora de gamificación de las TIC. Se trata de un enfoque de creación de procesos de aprendizaje interactivo que ayuden a difundir mensajes de sensibilización, prevención y reducción de la violencia de género entre jóvenes de 15 a 17 años en seis centros educativos de Barcelona, Madrid y Milán.

Entre las actividades que se encuentra desarrollando el proyecto Cut All Ties se encuentra la recogida de 200.000 datos mediante la creación de una “plataforma transnacional de análisis de texto de inteligencia artificial”, cuya meta es identificar problemas sociales urgentes y anónimos de jóvenes y ciudadanos de las tres localidades participantes, relacionados con problemas de violencia de género.

Además, la iniciativa prevé el diseño participativo de un programa de capacitación y formación para la prevención e identificación de la violencia de género en las primeras relaciones afectivo-sexuales de los jóvenes, con la participación de 120 familias de estudiantes de 6 institutos; así como alrededor de 240 acciones de sensibilización desarrolladas por jóvenes para prevenir la violencia de género en las relaciones sexuales-afectivas de los jóvenes mediante la metodología The Social Coin, una cadena de acciones voluntarias con impacto social.

Entre los impactos que se esperan obtener del proyecto Cut All Ties se encuentra la reducción de un 10% de las actitudes y comportamientos que debilitan la igualdad de género en las relaciones afectivo-sexuales de los jóvenes, el incremento de un 20% del conocimiento para identificar la escalada de la violencia de género contra las chicas, así como el aumento del conocimiento sobre recursos que apoyan a las víctimas de violencia de género.

En total, se beneficiarán unos 120 estudiantes de la formación para el desarrollo de capacidades y toma de conciencia en cuestiones relacionadas con la violencia machista, así como 120 docentes que aumentarán sus herramientas educativas para prevenir e identificar problemas de discriminaciones de género entre sus estudiantes. Finalmente, se espera obtener el compromiso de unas 30 entidades interesadas en capitalizar y ampliar los resultados del proyecto. 

En FEPSU hemos abordado en distintas ocasiones la importancia de aplicar estrategias innovadoras en la prevención de la violencia de género. Por ejemplo, nos hemos hecho eco de las investigaciones que señalan que es necesario ampliar la definición de acoso sexual para una mejor prevención. Asimismo, hemos compartido los análisis que se han hecho desde una perspectiva de género para intentar responder a la pregunta sobre si corren el mismo riesgo hombres y mujeres al moverse por la ciudad. Finalmente, también hemos tratado las distintas propuestas de la perspectiva de la prevención a través del diseño ambiental para poder crear calles más seguras para las mujeres

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Ampliar la definición de acoso sexual para una mejor prevención

Definiciones demasiado limitadas sobre qué es acoso sexual pueden tener consecuencias negativas para su prevención. Esta es una de las principales conclusiones de los informes que ha publicado recientemente el proyecto SHINE (Sexual Harassment in Nightlife Entertainment Spots: Control and Prevention), el cual cuenta con la participación del Foro Europeo de Seguridad Urbana (Efus). Los documentos se han elaborado a partir del trabajo de campo en locales nocturnos de Eslovenia y Lituania, con el objetivo de que sus recomendaciones puedan extenderse a otras ciudades europeas. En FEPSU te compartimos algunos de los principales hallazgos de este trabajo.

Escuchar a las víctimas y cooperar

El proyecto SHINE recomienda, siguiendo la experiencia del proyecto en el trabajo de campo, ir más allá de las definiciones legales estrictas de acoso sexual en cada país. Para ello, se deben considerar, por ejemplo, las definiciones culturales, sociales y sociológicas, así como el uso que hacen del término las propias víctimas, respetando los límites y agravantes que ellas mismas marcan a la hora de narrar su experiencia. 

Aferrarse a una definición demasiado estricta de lo que es acoso sexual puede dar lugar a diversos problemas a la hora de prevenirlo. Por ejemplo, el acoso en la vida nocturna parece estar en gran parte subestimado en los datos debido a estas definiciones limitadas, aunque también afectan en su contabilización el miedo de las víctimas a ser malinterpretadas o avergonzadas y la desconfianza en el sistema judicial y en la policía. Esto, a su vez, reduce la fiabilidad de los datos disponibles. 

A partir de entrevistas con los actores implicados en la gestión de la vida nocturna y con víctimas de acoso sexual, el proyecto SHINE destaca la necesidad de una mayor cooperación entre las autoridades municipales, la policía y los propietarios y el personal de los locales de ocio nocturno para prevenir y mitigar el acoso sexual en los espacios urbanos de vida nocturna y sus alrededores. 

Un proyecto de amplio alcance

Estos informes son una fase clave del proyecto SHINE, cuya duración es de dos años (2020-2022). Los resultados recogidos en estos documentos permiten a los socios del proyecto evaluar la percepción (por parte de las víctimas de acoso sexual, funcionarios municipales, representantes de las fuerzas del orden, propietarios y personal de locales nocturnos y ONG que trabajan en la prevención) y los casos de acoso sexual en los locales nocturnos de las dos ciudades estudiadas, Ljubljana (Eslovenia) y Vilna (Lituania).

Ahora que estos informes se han completado, los socios del proyecto desarrollarán un ‘Modelo para la prevención y mitigación del acoso sexual en espacios de vida nocturna‘ que las autoridades locales y regionales interesadas en Europa (y eventualmente más allá) pueden usar y adaptar a su contexto específico. 

En concreto, se contempla la creación de etiquetas de calidad para los lugares que tienen o están implementando sistemas para prevenir incidentes y proteger a las víctimas potenciales; desarrollar formación especializada para los profesionales de la vida nocturna; realizar campañas de sensibilización que incluyan material distribuido en lugares de vida nocturna; establecer protocolos para que las víctimas potenciales puedan encontrar refugio y ayuda, y nombrar ‘referentes’ en los establecimientos de ocio nocturno. 

Herramientas para la prevención

El proyecto SHINE tiene como meta tejer lazos y buscar el entendimiento entre las distintas partes implicadas en la vida nocturna, así como brindarles las herramientas adecuadas para prevenir el acoso sexual en los espacios de ocio nocturno. El objetivo general del proyecto es diseñar recomendaciones prácticas y un conjunto de herramientas para la prevención y el control del acoso sexual en los lugares de ocio nocturno. 

Uno de los principales logros previstos del proyecto será la creación de un modelo de trabajo replicable a través de distintas actividades. Principalmente, prevé la introducción de sistemas de gestión de la calidad en los lugares de ocio; la realización de programas de formación y jornadas de sensibilización para el personal de los locales, los cargos electos locales, los mediadores y los representantes de la policía municipal; la promoción del trabajo en red y de cooperación conjunta entre instituciones municipales, organismos encargados de hacer cumplir la ley, empresas locales y otras partes interesadas; y la sensibilización y educación de posibles víctimas y testigos de acoso sexual.

La iniciativa está siendo liderada por el Centro para la Prevención del Delito en Lituania, pero cuenta con el apoyo de la Universidad de Maribor, la Universidad de Vilnius, las municipalidades de Vilnius y Ljubljana, y la participación de Efus. El foro europeo no solo aporta su experiencia y conocimiento en materia de prevención y seguridad urbana, sino que también se encarga de identificar dentro de su red a cinco ciudades europeas que estén interesadas en implementar sesiones de sensibilización y capacitaciones para los actores relevantes de la vida nocturna local.

Si quieres leer el informe completo (en inglés) del proyecto SHINE, puedes visitar el siguiente enlace. Para conocer más sobre este y otros proyectos, no dudes en visitar la página web de FEPSU, donde además encontrarás artículos y recursos relacionados con la prevención y la seguridad urbana. 

¿Corren el mismo riesgo hombres y mujeres al moverse por la ciudad?

¿Los hombres y las mujeres tienen pautas de movilidad diferentes cuando transitan por la ciudad? Estas diferencias, ¿tienen consecuencias en la percepción y la seguridad real de las mujeres en sus trayectos? Estas y otras preguntas son las que intenta responder el primer informe de conductas de riesgo en la movilidad en Barcelona que se ha elaborado desde una perspectiva de género. Este documento es el resultado de la colaboración del Instituto de Estudios Regionales y Metropolitanos de Barcelona (IERMB) y la Dirección de Prevención del Área de Seguridad y Prevención municipal del Ayuntamiento de Barcelona, el cual es socio de FEPSU. A continuación te compartimos algunas de las principales conclusiones a las que ha llegado el informe. 

El género determina medios y desplazamientos

El informe “Análisis de las conductas de riesgo en la movilidad en Barcelona desde una perspectiva de género” ha estudiado las pautas de movilidad de las mujeres en la ciudad y su diferencia respecto a las de los hombres. Además, también ha analizado el riesgo vial real y percibido en los distintos medios de transportes utilizados de forma mayoritaria en el municipio, así como las conductas asociadas principalmente a este riesgo. 

La primera conclusión a la que ha llegado la investigación es que existen pautas de movilidad diferenciadas según el género, tanto en el tipo como en el volumen de los desplazamientos. Además, también varía el uso de los modos de transporte y las pautas de este uso. Por ejemplo, las mujeres activas, tanto ocupadas como en paro, son el grupo de población que hace más actividades diarias fuera del hogar y, por tanto, hacen más desplazamientos a lo largo del día. 

Además, los desplazamientos de las mujeres son de más proximidad en comparación con los de los hombres y, por eso mismo, constituyen el perfil más habitual de movilidad a pie y también el que más utiliza el transporte público. Sin embargo, en contraste, las mujeres utilizan menos las bicicletas y los vehículos de movilidad personal (VMP), como patinetes eléctricos. 

El origen geográfico de las mujeres también determina el tipo de transporte que se utiliza, ya que aquellas que residen en los distritos más lejanos del centro de la ciudad tienden a utilizar medios motorizados en un número más alto. Aún así, la clase social es la que determina principalmente el uso del coche o de la moto, ya que es en los distritos con rentas más altas donde el vehículo privado gana protagonismo.

Menor percepción de seguridad en mujeres

Por otro lado, el informe elaborado por el IERMB y el Ayuntamiento de Barcelona señala también que la percepción de la seguridad y del riesgo atribuido a los diferentes modos de transporte difiere según sexos. En la investigación han concluido que las mujeres viven la movilidad urbana con una menor percepción de seguridad que los hombres. 

Por ejemplo, en el caso concreto de las motocicletas, las mujeres les atribuyen más riesgo cuando son ellas quienes conducen que cuando son acompañantes, pero experimentan menor inseguridad general que los hombres. Aún así, la proporción de mujeres que considera que las bicicletas suponen un riesgo elevado para el tráfico es significativamente mayor que la de los hombres.

En cambio, se observan más conductas de riesgo por parte de los hombres que por parte de las mujeres. Este dato se constata tanto a través de las conductas reconocidas por la población como en la mayoría de los comportamientos sancionados. Los hombres tienden a reconocer en mayor proporción las conductas de riesgo en la conducción de coches, sobre todo cuando está relacionado con no respetar pasos de peatones, no detenerse ante las señales de tránsito y circular con velocidad excesiva. 

En lo que respecta a la moto, los hombres reconocen más que las mujeres el haber circulado alguna vez por el carril bus, con velocidad excesiva y no detenerse ante las señales de stop. Si nos fijamos únicamente en las sanciones administrativas, se constata un mayor número de sanciones entre los hombres en la movilidad en moto y en bicicleta, mientras que en coche hay mayor paridad respecto a las mujeres. 

Mayor riesgo y menor responsabilidad

A la luz de estos datos, el informe ha podido concluir que las mujeres son más víctimas que los hombres cuando se desplazan en coche o en moto como acompañantes, que cuando van a pie o en transporte público. Aún así, si estos datos se comparan con la movilidad, se destaca un mayor riesgo entre las mujeres conductoras de coche y las que se desplazan en moto respecto al riesgo que corren los hombres. 

Finalmente, la responsabilidad de los siniestros se atribuye mucho más a los hombres que a las mujeres cuando la persona causante es peatón, ciclista y, especialmente, conductor de coche. En el caso de las motos, la responsabilidad de los accidentes es muy equilibrada entre hombres y mujeres, con cierta tendencia a favor de las mujeres como responsables. 

Si quieres conocer a profundidad los detalles y las conclusiones de esta investigación elaborada por el IERMB y el Ayuntamiento de Barcelona, puedes consultar el documento completo en la página web del consistorio. Para explorar otras temáticas relacionadas con la prevención y la seguridad urbana, puedes visitar la página web de FEPSU, donde además encontrarás recursos y proyectos que pueden ayudarte a conocer más sobre estas y otras temáticas relacionadas.

¿Cómo diseñar calles más seguras para las mujeres?

El secuestro y asesinato de la joven londinense Sarah Everard ha reabierto el debate sobre la seguridad de las mujeres en las calles del Reino Unido. En respuesta, el Gobierno británico aprobó una inversión de 45 millones de libras esterlinas para mejorar la iluminación pública e instalar más cámaras de seguridad, así como un plan piloto para colocar a policías vestidos de paisano en pubs y clubes. Sin embargo, estas medidas han sido criticadas por expertos en seguridad y diseño urbano, ya que consideran que no aborda el problema estructural de inseguridad que viven las mujeres en las calles. La reportera especializada en diseño y arquitectura, Anne Quito, ha conversado sobre este tema en la revista Quartz con varios expertos en prevención y diseño urbano. En FEPSU te compartimos algunas de sus conclusiones. 

Más ojos, menos delitos

La urbanista norteamericana Jane Jacobs escribía en 1961 en su libro Muerte y vida de las grandes ciudades que la “paz pública” no la mantiene principalmente la policía, a pesar que su trabajo sea muy necesario. “Los horribles crímenes públicos pueden ocurrir, y ocurren, en estaciones de metro bien iluminadas cuando no hay ojos eficaces”, apuntaba Jacobs, que señalaba también que una calle concurrida es la mejor forma de seguridad

Bajo esta lógica, las expertas británicas en seguridad y diseño urbano han criticado que invertir en alumbrado público y colocar policía de paisano es solo una medida estética para hacer frente a las recientes críticas. La directora ejecutiva del Consejo de Diseño británico, Sue Morgan, ha asegurado que lo que habría que hacer es invertir en estructuras urbanas que sean inclusivas, que permitan crear espacios en los que la gente pueda pasar tiempo y quedarse, ya que “cuanta más gente haya en un lugar, más seguro se volverá”. 

El director de la junta de la asociación de Prevención Internacional del Crimen mediante el Diseño Ambiental, Paul Van Soomeren, ha subrayado que una forma de conseguir esto es cerrar algunas calles por la noche y redirigir a los peatones a una o dos arterias. De esta manera se podría conseguir que el alumbrado público sea efectivo, ya que no solo funcionaría para iluminar los caminos, sino que permitiría a los vecinos y a los comerciantes observar su entorno con claridad y actuar de forma rápida ante cualquier actividad delictiva que observen. 

Mejores calles y civismo

Además de promover la presencia constante de personas en la calle, otro de los aspectos que puede ayudar a generar una mayor sensación de seguridad para las mujeres es el buen mantenimiento y conservación de las calles. Van Soomeren ha destacado que un estudio publicado en 2008 en los Países Bajos demostró que en aquellas calles donde había grafitis, escombros y ventanas rotas, aumentaron los robos y los comportamientos antisociales.

Pero el mantenimiento de las calles va más allá mantener las calles limpias, arreglar las farolas rotas o podar los arbustos para que no oscurezcan las líneas de visión. Otro de los aspectos a tratar, por ejemplo, es la corrección de hábitos sociales problemáticos en la denuncia de delitos. Por ejemplo, en Estados Unidos, la psicóloga social de la Universidad de Stanford, Jennifer Eberhardt, demostró cómo cambiando el lema de seguridad «si ve algo, diga algo» por el eslogan «si ve algo sospechoso, diga algo específico», los incidentes de perfiles raciales se redujeron hata en un 75% en unos pocos meses.

Más allá de los cambios físicos en el diseño de las ciudades, un factor clave para mejorar la seguridad de los ciudadanos y las ciudadanas es convencer a las personas para que actúen como custodios de su entorno inmediato. “Uno de los grandes errores es pensar que la seguridad es algo exclusivo de la policía”, ha manifestado Van Soomeren. El objetivo debería ser concienciar a las personas que deben tener responsabilidad de sus vecinos y de la gente que pasa por las calles de su vecindario. 

Falta de diversidad

El problema de inseguridad de las mujeres en las calles tiene una raíz estructural. La falta de diversidad en el diseño es una parte fundamental de este problema, ya que, como ha destacado Morgan, en el Reino Unido el 78% de la fuerza laboral en el ámbito del diseño son hombres. En este sentido, se hace necesaria la inclusión de más mujeres en el diseño de las ciudades para permitir una planificación urbana con perspectiva de género

En décadas anteriores ha habido esfuerzos muy diversos por potenciar el rol de las mujeres en la planificación y el diseño de las ciudades. Más allá de Jane Jacobs, en la década de 1980 se desarrollaron algunas iniciativas interesantes en este sentido, como el Women’s Design Service en el Reino Unido. Se trataba de una coalición de planificadoras urbanas, arquitectas y diseñadoras feministas británicas que se unieron para investigar y exigir un entorno urbano más seguro e inclusivo para las mujeres. Entre sus reivindicaciones se encontraba la mejora de los baños públicos y la creación de parques y calles más seguras. Sin embargo, a pesar que desarrollaron publicaciones relevantes en el ámbito del diseño urbano, el Women’s Design Service abandonó sus actividades por falta de financiación. 

En otros países europeos se han desarrollado iniciativas similares, en las cuales han sido mujeres las que han liderado las investigaciones sobre cómo hacer calles más seguras, por ejemplo en el centro Vrouwen Bouwen Wonen de los Países Bajos o el Frauenbüro en Austria, así como el trabajo de las académicas canadienses Gerda Wekerle y Caroline Witzman, entre otras. La inclusión de las mujeres en el diseño de las ciudades es un paso necesario para crear calles más seguras. 

Si quieres conocer más estrategias de diseño urbano para mejorar la seguridad de las mujeres, puedes consultar el artículo completo publicado en la revista Quartz. Si deseas informarte sobre otros temas relacionados con la seguridad urbana y la prevención, no dudes en consultar la página web de FEPSU.